Restos de la Torre del río de la Miel
En 1743, Felipe Crame, un
ingeniero que había recorrido la costa del reino de Granada para elaborar un
informe sobre las reparaciones más urgentes que precisaban sus fortificaciones,
escribía en el mismo lo siguiente sobre la torre del río de la Miel:
“la Torre del Río de la Miel del
Partido de Vélez se arruinó enteramente con los temporales del invierno pasado
y cubriendo una cala muy peligrosa para el
comercio de la costa por hallarse frecuentada de corsarios moros que
encuentran en ella un buen aguadero conviene reedificarla de nuevo […]”[1].
Este sería uno de los mayores males que aquejaría a la torre desde el siglo
XVIII. Seis años después, en 1749, seguía en las mismas condiciones y se comunicaba
que “está totalmente destruida”, proponiéndose igualmente su reedificación[2].
Torre del río de la Miel. Restos de la puerta de acceso y patín
Esta torre que ya estaba
completamente inservible había sido construida en el último cuarto del siglo
XVI (no conservamos documentación que acredite la fecha exacta), con el mismo
diseño que las torres de Maro o de la Caleta, también conocida esta última como
del Cañuelo. Era la antepenúltima torre de la costa de Nerja y del partido de la
ciudad de Vélez-Málaga, al que pertenecía, por su parte de levante, y se
levantó en la playa actualmente denominada del Molino de Papel. El objetivo era
vigilar (no era entonces una torre dotada de artillería) una zona de costa muy
atractiva para la piratería berberisca, como era la desembocadura del río de la
Miel y las calas adyacentes, y por ello especialmente peligrosa.
Torre del río de la Miel. Restos del pretil y plaza de armas
A la vista de que era completamente
inútil, se decidió la construcción de una nueva en sustitución de aquella. Las
obras, presupuestadas en 22.000 reales de vellón, comenzaron en 1751 y fueron dirigidas
por el ingeniero Juan Zahoras. En enero de 1753 aún no se había concluido por haberse
producido retrasos en los pagos y se designó al ingeniero Juan de Dios González
para hacerse cargo de su terminación[3].
Detalle del plano de la Torre Derecha de Algarrobo de Juan Zahoras. 1755.
La fortificación que se hizo era una torre artillada, fortificación
abaluartada equipada con dos cañoncitos de bronce, uno dirigido hacia el
Castillo de Nerja y otro hacia el puerto del Cañuelo, idéntica a la que, posteriormente,
en 1755, el mismo Zahoras levantaría en la costa de Algarrobo, la Torre Derecha, siguiendo un modelo que se
estaba construyendo por aquel entonces en la costa de Almería.
Aunque no se conservan los planos que Zahoras debió realizar para la Torre
del río de la Miel, sí han llegado a nuestros días los que hizo unos años
después para la Torre Derecha de
Algarrobo. Por ellos podemos saber que la torre era de planta circular y tenía dos
cuerpos: uno inferior de forma troncocónica que albergaba una estancia con
bóveda, a la que se descendía por un escotillón abierto en la clave de la
misma; en él se encontraba el almacén de pólvora; otro, el superior, era
cilíndrico y albergaba una cámara con chimenea, destinada a cuarto para los
torreros, que debería estar dotada de un tablado en alto para el personal;
sobre su bóveda se encontraba la plaza de armas, una batería donde se situaban
las piezas de artillería, rodeada por un parapeto; a ella se subía por unas
escaleras embutidas en el muro, cuya boca estaba protegida por un cobertizo en
el que había una ladronera para la defensa de la vertical de la puerta de
entrada a la torre. A la torre se accedía por un patín -escalera de obra-
exento conectado con la puerta elevada por un puente levadizo que salvaba el
espacio existente entre ambos a modo de foso.
El material utilizado para la torre fue la mampostería revocada y enlucida
interior y exteriormente, empleándose el ladrillo para algunas partes, como las
bóvedas de las dos plantas así como para la del almacenillo de pólvora, y los
marcos de puertas y ventanas. Podríamos imaginar e incluso reconstruir
completamente la torre a partir de la Torre Derecha de Algarrobo, pues ésta se
hizo siguiendo el modelo precedente de la del río de la Miel.
Torre Derecha de Algarrobo
Unos años después se pensó sustituir su artillería por otra más potente,
pero en 1774, el ingeniero Francisco Gozar informaba de que no podría recibir la artillería del calibre
aprobado “por defecto de sus cimientos y estar enteramente cuarteada”, y por
ello ya se había propuesto a la Corte la construcción de otra de nueva planta
en sus inmediaciones[4]. Varios
años después aún seguía en el mismo estado de deterioro, aunque ya se había
presupuestado la reconstrucción de la
torre, y en 1778 se informaba de que “por estar totalmente inútil se debe indispensablemente
reedificar, debiendo sostener con su defensa las embarcaciones que ancoran en
su rada cargando éstas de carbón para la mayor parte de la costa […].”[5]
Por segunda vez en pocos años la torre había quedado seriamente dañada por
el mar y de nuevo se hacía necesaria su reconstrucción. Se realizó un proyecto
que no se llevó a cabo, optándose por una solución de urgencia consistente en
la reparación de la gran grieta que la afectaba, a causa, quizá, del hecho de
que Manuel Centurión acababa de construir en sus inmediaciones el Molino de papel de río de la Miel y había que
garantizar la protección de la zona.
A comienzos del siglo XIX se volvió a plantear la necesidad de construir
una nueva torre, entre otras cosas porque en febrero de 1805 se arruinó mucho
más de lo que estaba, encargándose al ingeniero José Iglesias la redacción del
proyecto, que tampoco se llevaría a la práctica. Mientras tanto, se optó por
levantar una batería provisional ubicada en alto, en un recodo del antiguo
camino de Málaga a Motril que debería rodearla por su parte posterior. El
estallido de la guerra de la Independencia y la posterior situación económica
que se vivió, impidieron la ejecución del proyecto de Iglesias y el papel
defensivo de la Torre del río de la Miel
quedó asignado definitivamente a la batería provisional.
Cuando en 1830 la visitó el ingeniero Mauricio Rodríguez de Berlanga, refería
que estaba inutilizada, pues “habiéndola situado con poco cimiento en un
terreno muy flojo y muy inmediato al mar, éste fue socavando aquel, y ocasionó
que se rebajara media torre, resultando cortada por una sección perpendicular a
su base”. Proponía hacer una defensa estable en la zona, ya fuera batería o
torre reducto, porque tanto en la playa del río de la Miel como en la de las
Alberquillas “vienen los barcos enemigos y contrabandistas a hacer aguada y
echar géneros”[6]. En
1849, Miguel de Santillana informaba de que “se cayó media torre y quedó la
otra media inútil” y descartaba
definitivamente su reconstrucción[7].
Entre 1940 y 1945 la parte de la torre que quedaba en pie fue utilizada por
los guerrilleros antifranquistas para ocultar en su almacén, bajo la paja, las
armas que recibían[8]. En el
Legado Temboury se conserva una fotografía de la torre, tomada en 1956 por
Simeón Jiménez Reina, en la que se puede apreciar que en esos momentos su
deterioro era menor que el que presenta
en la actualidad, pues aún conservaba gran parte del cuerpo superior y del
terrado, el cobertizo, y se pueden ver
la puerta de acceso y el frente de tierra completos. A partir de entonces casi
la mitad de la construcción existente a mediados del siglo XX ha ido cayendo al
mar, aunque todavía pueden verse algunos de los elementos de la torre original
proyectada por Juan Zahoras
Torre
del río de la Miel. 1956. Fot. Simeón Giménez Reyna. Legado Temboury, Archivo Fotográfico, fotografía 5086.
[1] (A)rchivo (G)eneral de (S)imancas.
Secretaría de Guerra, leg. 3400.
[2] A.G.S. Secretaría de Guerra, leg.
3408.
[3] A.G.S. Secretaría de Guerra, legs.
3411 y 3412.
[4] A.G.S. Secretaría de Guerra, leg.
3424.
[5] A.G.S. Secretaría de Guerra, leg.
3428.
[6] Archivo General Militar de Madrid.
Colección General de Documentos, nº 3916.
[7] Idem.
[8] AZUAGA RICO, J.M, La guerrilla antifranquista en Nerja,
Nerja, Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía, 1996, págs.
57-58.