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domingo, 6 de enero de 2019

El Centro Giner de los Ríos de Nerja, una construcción escolar del arquitecto José María Santos Rein





J.M.ª Santos Rein. Colegio XXV Años de Paz, 1964-1965, Nerja (actual Centro Cultural y Social Giner de los Ríos). Foto del autor



Recientemente, el diario malagueño Sur publicaba la noticia de la demolición en el mes de enero de 2019 del Centro Giner de los Ríos de Nerja, para construir en su lugar un centro multifuncional, proyecto este que se remonta a diez años atrás[1]. Este inmueble, construido entre 1964 y 1965 y proyectado por el arquitecto José María Santos Rein, fue concebido para colegio y viviendas de maestros, aunque tras su abandono por la comunidad educativa a finales de la década de 1980 fue reutilizado para albergar en él distintas dependencias municipales, como la Biblioteca Pública Salvador Rueda, el Estudio de Pintura infantil, talleres varios, etc., denominándose posteriormente Giner de los Ríos, en reconocimiento al poeta, vecino e hijo adoptivo de Nerja, Francisco Giner de los Ríos Morales (1917-1995). 

Independientemente del valor sentimental que pueda tener para muchos de los nerjeños que durante varias décadas han pasado por sus aulas, o de su impronta en el paisaje urbano de la localidad, este edificio tiene el valor de ser un ejemplar (uno de los primeros, si no el primero) de la modernidad arquitectónica en Nerja. En esta entrada se pretende valorar el edificio a la luz de algunos datos reunidos sobre su construcción, encuadrándolo en la obra arquitectónica de su autor.

A comienzos de la década de 1960 la población escolar de la localidad de Nerja estaba distribuida en aulas de niños o de niñas, masificadas, dispersas y situadas en distintos puntos, ocupando generalmente locales inadecuados desde el punto de vista pedagógico, por cuyo alquiler el ayuntamiento debía satisfacer determinadas sumas cada año. Desde la década anterior se estaba produciendo una expansión urbana con la construcción de viviendas de tipo social y el planeamiento de la primera urbanización residencial de carácter turístico. A partir de 1959, tras el descubrimiento y apertura al público de la Cueva de Nerja, se inició la llegada del turismo a gran escala, lo que llevó aparejado un crecimiento de la construcción de iniciativa privada, la atracción de mano de obra y, en consecuencia, la demanda de servicios e infraestructuras de tipo social, como los educativos. Es en este contexto en el que hay que situar la construcción del edificio que nos ocupa.


J.M.ª Santos Rein. Colegio XXV Años de Paz, 1964-1965, Nerja (actual Centro Cultural y Social Giner de los Ríos). Foto del autor 


Para atender la necesidad de infraestructuras educativas acordes con la situación demográfica de Nerja, el 25 de febrero de 1961 la Corporación municipal se propuso solicitar a la Junta Provincial de Construcciones Escolares la construcción de un grupo escolar de doce aulas, seis de niños y seis de niñas, por el sistema de “aportación municipal”, contando para ello con una casa adquirida en la entonces plaza de los Mártires (actual plaza de Cavana) para cuatro aulas allí instaladas; esta modalidad contemplada en la ley implicaba la aportación por el ayuntamiento de los solares precisos, así como un porcentaje del coste de la obra que era mayor o menor según el número de habitantes del municipio. El 31 de octubre de dicho año el ayuntamiento propuso la inclusión del grupo escolar de doce aulas y doce viviendas para maestros en el Plan de Construcciones Escolares de 1962, plan en el que sería inicialmente incluido, aunque el inicio de su construcción se demoraría un año. Además del solar, el ayuntamiento aportó la suma de 802.806,68 pesetas que obtuvo de la venta de terrenos de propiedad municipal en la zona del denominado Tablazo, consignadas en una partida de gastos de un presupuesto extraordinario que se formó con los ingresos de dichas ventas[2]. En enero de 1963 se demolió el citado inmueble del Grupo Escolar de Niñas en el n.º 1 de la plaza de los Mártires y en enero de 1964 se acordó la demolición de la casa n.º 11 de la plaza, adquirida por el ayuntamiento también y destinada a completar la superficie del solar necesario para el nuevo grupo escolar. El grupo se edificó a lo largo del año 1964 y 1965, requiriendo de un proyecto adicional, pues inicialmente carecía de determinados servicios. Entró en funcionamiento en septiembre de 1965 con la denominación Colegio XXV Años de Paz, tal como había acordado el Pleno municipal del 23 de noviembre de 1964, año en que se cumplían los veinticinco del fin de la Guerra de España (en 1983, este nombre sería sustituido por el de Maestro Joaquín Herrera Álvarez)[3]. Esta intervención ocasionó la modificación del trazado urbano de Nerja, al abrirse una nueva calle que conectaba la plaza de los Mártires con la actual avenida de Castilla Pérez (parcialmente, antigua calle de la Torna), que fue conocida entonces como calle Transversal, aunque posteriormente, en 1967, se la nombró José Marqués Íñiguez, en aquellos momentos presidente de la Diputación de Málaga, para, al año siguiente y a petición de este, cambiarse por el de Diputación Provincial, denominación que se mantiene en la actualidad[4].

El 18 de diciembre de 1965 se acordó su incorporación al inventario del patrimonio municipal, con la siguiente descripción:

“Finca urbana destinada a grupo escolar, denominado ‘XXV Años de Paz’, sita en la plaza de los Mártires, señalada con el n.º 20, compuesta de dos edificios construidos sobre un solar de propiedad municipal, de forma irregular, que mide 1.180 metros cuadrados de superficie aproximadamente, y que limita por la derecha entrando con edificio propiedad de D.ª Dolores Ruiz Ortega, espalda con finca de D. Manuel Atencia Jurado y D. Miguel Ruiz Cabalín; por la izquierda con finca de D. Manuel García Ávila y hermanos, y por delante desde el lateral izquierdo con una longitud de 27,98 metros con edificio de D. José Ortega Melero. El primer edificio, compuesto por tres plantas, está construido sobre una superficie de 486 metros cuadrados y alberga 12 escuelas y 6 viviendas para maestros; y el segundo, que consta de otras tres plantas, está construido sobre una superficie de 158 metros cuadrados y alberga otras seis viviendas para maestros. El resto del solar de 526 metros, una vez deducidas las edificaciones, se destina a campo escolar. Es de uso público y su valor se cifra en 5.194.033,42 pesetas.”[5]


J.M.ª Santos Rein. Colegio XXV Años de Paz, 1964-1965, Nerja (actual Centro Cultural y Social Giner de los Ríos). Foto del autor


El edificio principal, orientado al sur, se compone de dos módulos de planta rectangular, unidos por el hueco de escaleras, el de la derecha retranqueado con respecto al de la izquierda; el acceso a las aulas y a las viviendas establecidas en él se realiza a través de galerías abiertas en voladizo, sin apear en soportes y ancladas en la estructura, protegidas por baranda de hierro con barandales lisos y sin adornos. Los materiales utilizados son el hormigón y el ladrillo, tanto enfoscado como visto, y las aulas disponen de un gran ventanal acristalado y puerta de entrada abiertos en la fachada principal, y ventanas elevadas en los muros testeros; las cubiertas son de teja, a dos aguas. En todo el conjunto, así como en sus distintos elementos, dominan la horizontalidad, la línea recta y el ángulo, convirtiéndolo en un edificio abierto y funcional en el que se utiliza el vocabulario arquitectónico propio del Movimiento Moderno, incorporando una racionalización del espacio, la modulación repetitiva y elementos seriados. 


J.M.ª Santos Rein. Colegio XXV Años de Paz, 1964-1965, Nerja (actual Centro Cultural y Social Giner de los Ríos). Foto del autor


El autor del grupo escolar fue José María Santos Rein, quien formaba parte de la hornada de arquitectos que, a finales de la década de 1950, introdujo una nueva concepción de arquitectura en la provincia de Málaga, abandonando el lenguaje utilizado en las construcciones del período autárquico, caracterizado por un estilo neoimperial, para conectar con la arquitectura desarrollada en los años treinta en España por los arquitectos del GATEPAC y cercenada por la guerra, la vanguardia y la modernidad, impulsados por los vientos que soplaban en la Costa del Sol con la llegada del turismo de masas, especialmente europeo. En la década de 1960 Santos Rein ejerció como arquitecto de construcciones escolares, encargándose de proyectos en distintas localidades de la provincia. Además del grupo que estamos tratando, en 1969, proyectó para Nerja otro grupo escolar de dieciséis unidades y dieciséis casas para maestros que debería haberse construido en la urbanización Bella Atalaya, aunque no llegó a ejecutarse. También proyectó otro grupo y casas para maestros en Alfarnate sobre el que ha investigado y publicado recientemente Sergio Romero Bueno[6].

En otro campo, Santos Rein fue el autor de los proyectos de distintas barriadas de la ciudad de Málaga, como la del 26 de Febrero (1959), La Virreina (1960), en colaboración con Juan Jauregui Briales, la de la Sagrada Familia (1961-1968), donde utilizó las viviendas en hilera y una versión propia de bloque en H.

En colaboración con Alberto López Palanco realizó la Iglesia de la Asunción (1960), en Cruz del Humilladero de Málaga y el Hotel Don Carlos de Marbella (1967), edificio brutalista sobre pilotis de hormigón, inspirado en Le Corbusier; y en solitario, el Hotel y apartamentos Castillo de Santa Clara (1971-1974), entre las playas de La Carihuela y El Bajondillo, y  el Hotel Don Miguel (1974) de Marbella, formando parte algunas de sus obras del denominado estilo del Relax, al que el artista Diego Santos y el historiador del arte Juan Antonio Ramírez adscribieron y a las que Tecla Lumbreras denominó “modernas joyas de la ‘civilización del ocio’, a veces menospreciadas”[7].

Suyos son, también, los edificios anejos a la Cueva de Nerja, construidos a principios de la década de 1960, cuando se decidió abrir al público la cavidad.


J.M.ª Santos Rein y A.López Palanco. Hotel Don Carlos, 1967, Marbella. Foto: ARQYESTUDIO, 2006. Fuente: Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico 




[1]Sur, 31 de diciembre de 2018.
[2](A)rchivo (M)unicipal de (N)erja. Libro de Actas municipales de 1961, sesiones del 25 de febrero y del 31 de octubre, y del 1962, sesión del 15 de diciembre.
[3]A.M.N. Libro de Actas municipales de 1963, sesiones del 22 de enero y del 20 de mayo, y de 1964, sesiones del 22 de enero y del 23 de noviembre.
[4]A.M.N. Libro de Actas municipales de 1967, sesión del 20 de julio, y de 1968, sesión del 18 de enero.
[5]A.M.N. Libro de Actas municipales de 1965, sesión del 18 de diciembre.
[6]ROMERO BUENO, S., “Grupo escolar de Alfarnate (Málaga): colegio y casas para maestros de José María Santos Rein”, Boletín de Arte, n.º 36, 2015, págs. 165-175.
[7]Véase la presentación de Tecla Lumbreras Krauel en SANTOS, D., y otros, El Relax expandido, Málaga, 2010; también, URRUTIA, A., Arquitectura española siglo XX, Madrid, 2003, y GAVILANES, J., y LACOUR, J., Arquitectura y urbanismo del siglo XX 2. Del paisaje a la nueva urbe, en CAMACHO MARTÍNEZ, R. (coord.), Historia del Arte de Málaga, vol. 19, Málaga, 2011.

sábado, 1 de diciembre de 2018

La pintada anarquista de la ermita de las Angustias, un retazo de la historia de Nerja al descubierto




[L]A REVOLUCIÓN, Restos de pintada anarquista (1936-1937) aparecida en el exterior del muro sur de la ermita de las Angustias de Nerja (foto del autor)


El pasado mes de octubre, durante las obras que se están ejecutando en la ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Nerja, mientras se trabajaba en la cara externa del muro sur en la eliminación de las capas de cal con que estaba recubierto el aparejo, formado por cajones de mampostería enlucida entre machones de ladrillo, que en su origen y hasta la segunda mitad del siglo XIX podía verse sin los encalados sucesivos que terminaron revistiéndolo, apareció un fragmento de pintura mural, una pintada localizada en la mitad del muro.

La pintada está muy perdida y de ella solo puede leerse la expresión [L]A REVOLUCIÓN; del resto se observan pequeñas manchas que no aportan información alguna. Quedan trazas de una pintada anterior en color rojo sobre la que se realizó esta segunda, reaprovechándose parcialmente algunas de las letras de aquella. Si la segunda está incompleta, la primera está totalmente perdida, al quedar oculta por esta como si de un palimpsesto se tratara. La pintada, que podemos adscribir a la C.N.T.-F.A.I. (Confederación Nacional del Trabajo-Federación Anarquista Ibérica), está realizada en dos colores: negro en la mitad superior de las letras y rojo para la inferior, colores ambos de la bandera de estas organizaciones anarquistas que entre el mes de julio de 1936 y febrero de 1937 ocuparon la ermita, convirtiéndola, tras ser desacralizada, en su sede local (la ermita es un santuario bendecido en 1720 que hasta 1853 fue de patronato privado, pasando a ser en dicho año de propiedad municipal). Esta entrada es una aproximación al conocimiento de la ocupación cenetista de la misma, en la que se reunirá la muy escasa información documental conservada que ha sido posible obtener, con el objetivo de documentar y contextualizar la pintada en cuestión.

En 2004 me ocupé de esta ermita nerjeña, cuando se llevó a cabo la restauración de sus pinturas murales, dirigida por la profesora Estrella Arcos von Haartman. La investigación histórica, efectuada con el objetivo de documentar la ermita y asesorar en calidad de historiador al equipo restaurador en sus trabajos, culminó en la publicación conjunta con la directora del mismo del libro La ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Nerja y sus pinturas murales. En él recogía el dato incluido en uno de los dos o tres libros parroquiales del archivo de la iglesia de El Salvador de Nerja que se salvaron de su destrucción en 1936 y conservados en el Archivo Diocesano de Málaga, que también había sido publicado por Lisardo Guede, cronista oficial de la diócesis malacitana, en su obra Ermitas de Málaga: “Existe en este pueblo la ermita de la Virgen de las Angustias, Patrona del pueblo y fue saqueada y utilizada como Centro de la C.N.T.-F.A.I.”[1]. Muy posteriormente, y en este mismo blog, realicé un acercamiento al tema en una entrada titulada “La ermita de las Angustias de Nerja, centro de la C.N.T.-F.A.I. (1936-1937). Textos y documentos”, en la que publicaba una de las fotografías existentes del interior de la ermita en aquellos momentos y sobre las que más adelante me extenderé.

***

En 1936 Nerja era una localidad con una población de 6.844 habitantes que vivía fundamentalmente de la agricultura, sobre todo de la caña dulce que abastecía de materia prima a la fábrica azucarera San José, propiedad de la Sociedad Azucarera Larios, del trabajo que ofrecía dicha industria, así como otras más pequeñas, y en menor medida de la pesca y la explotación de la sierra. Había medianos propietarios locales que cultivaban sus tierras en régimen de aparcería o medianería, pequeños propietarios y colonos que trabajaban la tierra con sus propias manos, y un gran número de jornaleros que no poseían otra cosa que su fuerza de trabajo. Por encima de todos ellos estaba la poderosa Sociedad Azucarera Larios que dominaba todo el sector azucarero nerjeño, poseía gran cantidad de tierras e inmuebles urbanos, y había comprado todas las fábricas e ingenios de la localidad (también la colonia agrícola Las Mercedes y Maro y su fábrica San Joaquín), procediendo a su cierre para concentrar toda la producción en San José. Todas estas tierras de Larios estaban arrendadas a colonos para su explotación, con la obligación de cultivar de caña el 75% de la superficie, y la empresa decidía el ritmo de la cosecha, el precio de la caña, etc. A partir de 1875, a comienzos de la Restauración borbónica, los Larios se habían convertido en uno de los grandes caciques de Málaga, parte de la Axarquía y, por supuesto, del distrito electoral de Torrox, del que Nerja formaba parte, tejiendo una serie de intereses con las élites locales. Una muestra del reconocimiento prestado por dichas élites fue la imposición en la década de 1910 a la calle principal de Nerja, calle Pintada, del nombre Marqués de Larios y a la calle de la Cruz del de Luis Alvarado, administrador de Larios y diputado a Cortes por el distrito de Vélez-Málaga entre 1914 y 1920 promocionado por ellos. 

Esta estructura de la propiedad de la tierra tenía su correspondencia con la estructura social, existiendo un núcleo dirigente local de propietarios que, por lo general, solían ocupar los cargos y puestos municipales (en la Plaza, el Casino, en su origen Círculo Conservador, era el símbolo del prestigio y poder de este grupo), una reducida clase media, formada sobre todo por comerciantes que también poseía cierto número de tierras, también por funcionarios municipales, y una amplísima base social de campesinos, jornaleros y obreros. Parte de esta población vivía en la pobreza acogida a la beneficencia, azotada frecuentemente por epidemias y enfermedades endémicas, como la lepra, tal como se refleja en las actas municipales desde el siglo XIX y parte del XX. Sobre todos ellos ejercía una indiscutible influencia la omnipresente Sociedad Azucarera Larios. 

Nerja no fue ajena a la conflictividad social y política que se vivió en todo el país durante la II República y también en los periodos precedentes de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX en los que se produjeron estallidos de las tensiones sociales. Nerja se había incorporado a las corrientes asociacionistas obreras y campesinas ya en 1875, año en que un número indeterminado de agricultores formaba parte de la Federación Regional Española de la A.I.T. (Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional), de carácter anarquista. A comienzos del siglo XX, dos sociedades obreras, La Luz de la Ciencia y La Revancha y otra de artesanos, El Mutuo Auxilio, de ideas librepensadoras y anticlericales, habían protagonizado las luchas obreras y campesinas en el conflicto cañero que enfrentó a productores y fabricantes en la primera década de esa centuria, del que ya me ocupé en una entrada anterior este mismo blog. 


Vidal Torruella, T., 19 de julio 1936. CNT-FAI. Cartel. Ediciones Tierra y Libertad


El 17/18 de julio de 1936 se produjo la sublevación militar contra el gobierno de la República, el del Frente Popular salido de las elecciones del 16 de febrero de dicho año, un golpe que se transformó rápidamente en revolución y guerra, la Guerra de España. Revolución y guerra que se dieron de manera simultánea en la zona republicana y en la que, al menos en una primera fase, el Poder fue ejercido por una serie de comités, integrados por partidos obreros y sindicatos de tendencia anarquista, socialista y comunista, suplantando en la mayor parte de los casos a las propias instituciones del Estado republicano. 

En esos momentos el gobierno municipal de Nerja se encontraba en manos de una corporación integrada mayoritariamente por las fuerzas que formaban el Frente Popular, presidida por Manuel Martín Rico, alcalde y secretario general del P.C.E. (Partido Comunista de España) nerjeño, mientras que las dos grandes organizaciones sindicales presentes en la localidad eran la U.G.T. (Unión General de Trabajadores), mayoritaria, y la C.N.T.; a esta última se encontraba adscrito el Sindicato Único de Campesinos y Oficios Varios de Nerja, por cuyos estatutos se regía[2]. El sindicato se había constituido en el pueblo el 26 de marzo de 1936 y a principios del mes de mayo contaba ya con 280 afiliados[3]. Tanto los afiliados de la C.N.T. como la muy numerosa afiliación de la U.G.T. eran fundamentalmente jornaleros y campesinos, y trabajadores del sector pesquero y del industrial. Ambas organizaciones, junto con el P.C.E. y el P.S.O.E. (Partido Socialista Obrero Español), formaron los distintos comités establecidos en el pueblo en el mes de julio (Comité Político del Frente Popular, de Enlace, Trabajo, Abastecimiento y Alojamiento), ejercieron el poder al margen del propio Ayuntamiento, paralizado durante varios meses (el 5 de octubre, dos meses y medio después de iniciada la guerra, el alcalde emitía una serie de decretos, “con lo que vuelve a la normalidad el funcionamiento de la Corporación Municipal”[4]) y controlaron la fábrica azucarera San José, propiedad de Larios, una de las empresas, junto a las de Torrox y Torre del Mar, controladas por la C.N.T.-U.H.P.-U.G.T. en la provincia[5]. Los propietarios agrarios, por su parte, estaban integrados en un denominado Sindicato Agrícola.


Anuncio de las empresas Larios controladas en la provincia aparecido en la edición del diario Julio del 5 de octubre de 1936


Desde el inicio de la sublevación militar estallaron en Nerja las tensiones acumuladas durante los meses y años precedentes. Ya en el mes de marzo del 36 quedaron recogidas en las actas municipales intervenciones de concejales de izquierda que reclamaban “salvar a la República del sabotaje reaccionario” o exigir a la Guardia Civil, en protesta por los registros y cacheos que había efectuado, el registro de determinados edificios “por sospechar que haya armas con fuerzas de Málaga [...] en vista que el Gobierno ha decretado la necesidad de desarmar a los reaccionarios fascistas”; o propuestas, aprobadas por unanimidad, de “que no existan luces a las estampas en las calles, que hay pobres que no tienen con qué alumbrarse y se tapen las estampas y nichos que existen en las calles”[6], en referencia a las hornacinas callejeras con estampas, cruces o imágenes sagradas, invocando la Constitución republicana de 1931. El religioso será uno de los conflictos fundamentales de este periodo, desatándose una oleada de anticlericalismo, es decir, el combate del clericalismo (influencia e intervención del clero en asuntos políticos con objeto de orientarlos hacia sus propios fines), e iconoclastia (destrucción de imágenes sagradas). “Hubo sacerdotes –nos dice el historiador Pierre Vilar– que bendijeron los peores fusilamientos y multitudes que persiguieron a los religiosos hasta la tumba. Es el choque de una religión y una contrarreligión [...]”[7]. Sin embargo, nada de esto era nuevo en España ni exclusivo de los años de la II República; durante el siglo XIX y, posteriormente, durante la Semana Trágica de Barcelona, en 1909, se produjeron violentos estallidos anticlericales en repetidas ocasiones y fueron una constante de nuestra historia contemporánea hasta le Guerra de España.

Ya en mayo de 1931 había tenido lugar la quema de iglesias y conventos, pero en 1936 las acciones consistieron generalmente en la destrucción de imágenes, retablos y mobiliario, así como archivos, y en el expolio de gran parte de objetos litúrgicos, mientras que se conservaron los edificios para darles un uso civil. El escritor británico Gerald Brenan, que fue testigo de los acontecimientos ocurridos el 18 de julio en la ciudad de Málaga nos cuenta que 

“Las iglesias tenían avisos en las paredes escritos con tiza diciendo, ‘Respetad la propiedad del pueblo’ y firmados C.N.T. y F.A.I. No había ardido ninguna porque Málaga tuvo ya su orgía de templos quemados en mayo del 31, cuando los anarquistas incendiaron unos treinta conventos e iglesias, y se consideraba sin duda que ya era suficiente. En la era del comunismo libertario que se aproximaba, las iglesias se utilizarían como lugares de reunión y también como cines donde desplegar las maravillas de la naturaleza ante públicos de la clase obrera.”[8]

En este contexto tuvo lugar la destrucción del retablo e imágenes de la ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Nerja y la transformación en su sede local por parte de la C.N.T. Una de las fuentes que se manejan en la investigación de la destrucción del patrimonio religioso durante la guerra es la llamada Causa General, instruida en 1940 por la Fiscalía del Tribunal Supremo para averiguar los hechos delictivos cometidos en España “durante la dominación roja”, que contiene información considerada por algunos como poco objetiva. Entre la documentación aportada se encuentran los informes de las diócesis episcopales y los formularios remitidos por los alcaldes en los que se enumeran los saqueos e incendios de lugares de culto y otros delitos. En el caso de Nerja, el formulario fechado el 20 de enero de 1941 y firmado por el alcalde Manuel Urbano, incluye la destrucción de la capilla del cementerio; el saqueo y destrucción total del Casino; la destrucción de la biblioteca del magistrado Francisco Bueno García; y el saqueo y quema de imágenes y objetos de culto de la parroquia y la ermita; todo ello el 19 de julio de 1936 y con la participación de “la mayoría del pueblo”[9]


Hoja de la Causa General correspondiente a Nerja en la que se se indican los saqueos y destrucciones habidos en la localidad (A.H.N. Fondos Contemporáneos. Causa General, leg. 1.059, exp. 12.)


Tengo dudas sobre la exactitud de algunos de los datos proporcionados, como, por ejemplo, el de la destrucción de la biblioteca de Francisco Bueno García. Era este el hijo del exalcalde e historiador nerjeño Alejandro Bueno García y poseía una nutrida biblioteca personal, en parte heredada de su padre, que actualmente se conserva en la sede de la fundación que lleva su nombre; obviamente la biblioteca no fue destruida, aunque sí pudo ser incautada posteriormente, pues el 12 de octubre de 1936, en el pleno que celebraba el Ayuntamiento, se leía un “oficio de la Juventud Libertaria de esta villa en que interesa que por la Alcaldía se les entregue la biblioteca que existe en calle Carabeo propiedad de Herederos de Alejandro Bueno”, disponiéndose que pasara a disposición del Ayuntamiento para la creación de una Biblioteca Municipal que se debería instalar en los locales del Casino[10]. Por lo que se refiere a la fecha del saqueo de la iglesia de El Salvador, que sería utilizada por la U.G.T., el nerjeño José Acosta Sánchez, que coincide en la del 19 de julio para el casino, ofrece la fecha del 24 de julio para la parroquia[11], errónea por lo que parece a tenor del testimonio que veremos a continuación. Sobre la ermita de las Angustias disponemos del testimonio del alcalde Manuel Martín Rico, que en el pliego de descargos presentado el 25 de febrero de 1940, solicitando la conmutación de la pena de muerte a la que había sido condenado, expone:

“En la noche del 19 de julio de 1936 se presentaron varios coches de otras localidades completamente ocupados con individuos que hacían propaganda y excitaban los ánimos incluso de las mujeres, pretendiendo saquear e incendiar las iglesias, cosa que pude evitar hasta dos veces en la misma noche subiendo a un camión y hablando al pueblo en el lugar denominado ‘Plaza de la Ermita’. Esta declaración mía puede ser confirmada por el pueblo que en casi su totalidad se hallaba presente. 

Al día siguiente fui a Málaga a poner los hechos en conocimiento del Gobernador Civil, pedir instrucciones e interesar el envío de fuerzas con las que poder garantizar el orden ya que aquel pueblo carecía de ellas. Cuando fracasadas mis gestiones regresé dos días después al pueblo, el Teniente Alcalde que asumía mis funciones me comunicó la constitución de un Comité de Guerra que, por su cuenta, había asumido la dirección del pueblo permitiendo que la iglesia fuese saqueada e incendiada [...].”[12] 

Por lo tanto, si bien la cadena de saqueos y destrucciones comenzó el día 19, los de la iglesia y ermita debieron producirse entre los días 20 y 21 de julio.

Una vez desprovista la ermita de imágenes, retablo y mobiliario, y desacralizada, la C.N.T. se estableció en ella. Se encalaron los restos visibles de iconografía religiosa que, como las virtudes teologales de la Fe y la Justicia situadas en los pilares que sostienen el arco triunfal, no habían sido cubiertos por capas de cal en el siglo XIX, así como los cuatro evangelistas de las pechinas de la cúpula del presbiterio, aunque se dejó sin cubrir la Pentecostés de la misma. Así mismo, se mantuvo el zócalo pintado con marmoreado que rodeaba interiormente el templo. A partir de ese momento la ermita acogió las funciones de un local político-sindical, que debemos imaginar muy intensas en aquellos conflictivos meses, pues carecemos de información que nos ilustre sobre la vida que se desarrollaba en su interior. Salvo la de unas fotografías que dan testimonio de ello, tomadas por el fotógrafo catalán Pelayo Mas, hijo del fundador del famoso Archivo Mas de Barcelona, especializado en fotografías de arte hispánico, tras la toma de Nerja el 9 de febrero de 1937 por la columna italiana del Corpo Truppe Volontarie, al mando del coronel Guassardo.


Pelayo Mas, Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias (Nerja), 1937. Barcelona. Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic. Arxiu Mas, móvil Guerra Civil-74


Con estas fotografías y otras que había tomado, o que tomaría posteriormente, de la destrucción del patrimonio religioso en distintos lugares, Pelayo Mas confeccionó un álbum representando el “Martirio del arte y destrucción de la Iglesia en la España Roja”, fechado en Sevilla en “julio 1938, III Año Triunfal” y que dedicó y regaló al arzobispo de Toledo, el “Emmo. y Rvdmo. Dr. Isidro Gomá, Cardenal Primado de la Iglesia en España, con la mayor reverencia y profundo agradecimiento de su devoto servidor y amigo que besa su sagrada púrpura”. El álbum pertenece a la archidiócesis de Toledo, pero los negativos de las fotografías se encuentran en el Arxiu Mas de Barcelona, donde pude localizarlos e identificarlos.

En las fotos se pueden apreciar las consignas que los miembros de la C.N.T. rotularon:

En el camarín de la Virgen: 
“C.N.T.”

En el muro del presbiterio, entonces al descubierto tras la retirada del retablo, en el lado derecho:
“SUBSCRIPCIÓN A BENEFICIO DE LA COLUMNA C.E.F.A.”

y en el lado izquierdo:
“COMPAÑERO: UNO DE TUS PRINCIPALES DEBERES ES LA ASISTENCIA TODOS LOS JUEVES A LA REUNIÓN. SI NO COMPARECES DEMUESTRA CON ELLO TU POCO AMOR A LA CAUSA DE LOS TRABAJADORES. 

C.N.T. A.I.T.

DÍAS DE COTIZAS

LUNES Y SÁBADO”

En el muro del presbiterio, junto a la puerta de acceso a la sacristía:
“TU PATRIA ES EL MUNDO, TU FAMILIA LA HUMANIDAD.”

Y en la nave, sobre la puerta, actualmente clausurada, que daba acceso a la vivienda del ermitaño:
“EL SINDICATO ERES TÚ.

DEFENDIÉNDOLO, TE DEFIENDES.

C.N.T.=F.A.I.=A.I.T.”

Por tanto, la pintada aparecida en el exterior, en un muro visible desde la carretera nacional 340, cuyo trazado antiguo transcurría entonces paralelo al mismo, hay que entenderla en ese contexto y debió ser realizada por los mismos cenetistas en el periodo comprendido entre el 20/21 de julio de 1936 y el 9 de febrero de 1937, sin que podamos precisar el momento exacto, al no conservarse la consigna completa en ella reproducida. No quedan restos de las inscripciones del interior, aunque intuyo que tras el actual retablo y bajo algunas de las capas de cal pudieran conservarse las que allí había. Como cuando las casas de ciertos pueblos que antaño existieron, pero fueron condenados a la desaparición, al olvido y a la nada al ser inundados por el agua de pantanos que se decidió construir allá donde se encontraban, quedan al descubierto por efecto de las sequías y nos revelan que ahí estuvieron y ahí siguen y reclaman nuestra mirada, así, ochenta y dos años después de ser realizada, [L]A REVOLUCIÓN de la pintada exterior de la ermita de las Angustias de Nerja emerge ahora, reclamando nuestra atención sobre este capítulo de su pasado. 


[L]A REVOLUCIÓN, Restos de pintada anarquista (1936-1937) aparecida en el exterior del muro sur de la ermita de las Angustias de Nerja (foto del autor)





[1]Archivo Diocesano de Málaga, Caja 371, Nerja; CAPILLA LUQUE, F., y ARCOS VON HAARTMAN, E., La ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Nerja y sus pinturas murales, Málaga, 2012, pág.13, y GUEDE FERNÁNDEZ, L., Ermitas de Málaga (compendio histórico), Málaga, 1987, pág. 158.
[2]  CORTÉS TORRES, F., “Sindicato Único de Campesinos y Oficios Varios de Nerja (1936)”. En: https://memoriahistoricacntmalaga.blogspot.com/2015/07/sindicato-unico-de-campesinos-y-oficios.html (Fecha de consulta: 26 de noviembre de 2018).
[3]Solidaridad Obrera, 6 de mayo de 1936, pág. 3. Véase también VELASCO GÓMEZ, J., Luchas políticas y sociales durante la II República en Málaga. 1931-1936, Málaga, 2005. Documentación custodiada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga.
[4](A)rchivo (M)unicipal de (N)erja, Libro de sesiones del Ayuntamiento de 1935-1936, acta del 5 de octubre de 1936.
[5]Julio, 5 de septiembre de 1936.
[6]A.M.N., Libro de sesiones del Ayuntamiento de 1935-1936, actas del 13 de marzo y 31 de marzo de 1936.
[7]VILAR, P. Historia de España, París, 1963, págs. 147-148.
[8]BRENAN, G., Memoria personal 1920/1975, Madrid, 1976, págs. 414-415.
[9]Archivo Histórico Nacional, Fondos Contemporáneos. Causa General, leg. 1.059, exp. 12.
[10]A.M.N., Libro de sesiones del Ayuntamiento de 1935-1936, actas del 12 de octubre y 19 de octubre de 1936.
[11]ACOSTA SÁNCHEZ, J., Nerja, primer encuentro con mi pueblo, Málaga, 1965, pág. 49. 
[12]Archivo del Juzgado Togado Militar nº 24 de Málaga. Expediente de Manuel Martín Rico.

lunes, 1 de octubre de 2018

El antiguo pórtico de la ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Nerja




Ermita de las Angustias (Nerja). Autor desconocido. Década de 1910. Foto: cortesía de Alejandro Jaime Peñuela



1. La ermita

En la plaza de la Ermita de Nerja hay un pequeño santuario en el que se venera a la patrona de la localidad, la Virgen de las Angustias, que cuando se construyó estaba situado extramuros, en pleno campo y a la orilla del camino de Vélez-Málaga a Almuñécar[1]. Las obras del templo finalizaron en febrero de 1720, fecha en que también fue bendecido, según consta en la documentación custodiada en el Archivo Catedralicio de Málaga, y fue construido por iniciativa de Bernarda Alférez y Velasco, entonces viuda de Luis López Enríquez de Alcántara (propietario del ingenio azucarero de Nerja desde 1700 hasta su muerte en septiembre de 1713), quien se convirtió en su primera patrona. Parece que el edificio que levantó Bernarda Alférez no fue sino el resultante de la modificación y ampliación de otro más pequeño y sencillo construido unos años antes, en 1714, por iniciativa, ya fuera solo de su esposo en su último año de vida, ya de ambos conjuntamente, pero finalizado, en todo caso, cuando este ya había fallecido; sin embargo, no es posible confirmar si este primer oratorio llegó a ser bendecido y estuvo abierto al culto en algún momento[2]. Esto se desprende del cotejo de la información documental de archivo de que se dispone con la que va proporcionando la lectura de los paramentos del edificio en la intervención que actualmente se lleva a cabo en la ermita, lo que está permitiendo fijar con bastante precisión las distintas fases constructivas del edificio y situar en una secuencia cronológica aquellas alteraciones (la ermita ha tenido muchas a lo largo de su historia) que aún no habían podido serlo, o que se desconocían, y sobre las que hasta ahora nos habíamos movido siempre en el terreno de la hipótesis.

La ermita construida y bendecida en 1720 es en su mayor parte, desde el punto de vista arquitectónico, la que puede verse actualmente, con ciertos cambios y agregados: Un edificio de planta rectangular, dividido interiormente en dos espacios, la nave y el presbiterio, siendo el segundo de mayor altura que la primera, al que se encuentra adosado por su cabecera un camarín, bajo el que existe una cripta para enterramientos y al que se accede por su correspondiente escalera (Scala Dei). Formando parte de la construcción, hay unas dependencias externas, dedicadas a vivienda del ermitaño y sacristía, situadas en su cara noroccidental, inicialmente de dos alturas situadas a la misma cota, aunque parcialmente elevadas muy posteriormente. Los materiales empleados en su construcción fueron el ladrillo y la mampostería, que en el exterior se mostraban desnudo, aquel, y enlucida con mezcla de cal y arena, esta, y completamente revocados en el interior, como era habitual en la época en este tipo de edificios. Carecía de pórtico y sobre el arco de medio punto de su puerta de entrada se abría una pequeña hornacina que debió albergar alguna pequeña imagen. La ermita fue decorada interiormente, primero con un sencillo programa pictórico y en la década de 1730 con un segundo programa de pinturas al seco más complejo, localizado en sus bóvedas fingidas y muros.


La ermita de las Angustias de Nerja tal como debió ser al finalizar su construcción en 1720. Reconstrucción virtual realizada por Dori Castillo Delgado


A partir de mediados del siglo XIX y en un contexto del que trataremos a continuación, se realizaron varias intervenciones que afectaron a las dependencias externas y apertura de vanos. Sin embargo, las que aquí nos interesan son aquellas que transformaron el aspecto del santuario y la percepción visual que se tenía del mismo, como fueron el blanqueo del edificio, totalmente en el exterior y parcialmente en el interior, primero con pigmentos en tonos ocres amarillentos o azulados, e incluso grises, y posteriormente sin ellos, y, sobre todo, el añadido de un pórtico de aire neoclásico. Se trataba de ocultar aquellos elementos de estética barroca que los cambios experimentados en el gusto rechazaban, y de darle a la ermita un aspecto acorde con el del exterior de los edificios y el ornato público que se iban imponiendo a partir de entonces en Nerja y que se generalizarían durante la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX . 


Pinturas murales barrocas realizadas al seco con motivos de pergaminos y roleos en los paramentos del presbiterio de la ermita, recuperadas en 2004, pero desde el siglo XIX ocultas por capas de cal. Foto del autor


2. El contexto 

Desde su fundación y hasta 1825 la propiedad y el patronato de la ermita habían estado en manos de la familia fundadora, los López de Alcántara, hasta que en dicho año murió el último patrono de la familia, el sacerdote Francisco Antonio Rodríguez de Alcántara, quien al fallecer en Granada legó la ermita a los esposos Miguel Rebolledo y María de la Concepción Romero en agradecimiento por los cuidados que le dispensaron en la última etapa de su vida. María de la Concepción Romero enviudó y fue dedicando los recursos destinados al mantenimiento de la ermita a sus necesidades particulares, dejó de sufragar las misas que los días festivos debían celebrarse, vendió la corona, joyas y ajuar de la imagen, sustituyéndolos por otros de muy escaso valor, y dejó de atender las reparaciones que el edificio iba precisando. 

Desde el año 1848, en vista del deterioro y la ruina que se iban apoderando del edificio, el Ayuntamiento de Nerja inició un largo litigio con la patrona, que se prolongó por espacio de cinco años, ante el obispado de Málaga para hacerse con la ermita. En agosto de 1852 comunicaba al obispo que “el edificio [está] con necesidad de reparación y algunas de las piezas de la casa del sacristán en inminente ruina”, indicando que “si la patrona no puede acudir a la reparación de un santuario que fue siempre el objeto de nuestra veneración [...] el Ayuntamiento, el clero, los mayores contribuyentes, el pueblo todo se obliga a cuidar de él.”[3]

Un mes después, en septiembre el vicario arcipreste de Torrox y párroco de su iglesia, José María Navarro, enviado por el obispado a reconocer la ermita y remitir el informe correspondiente, escribía que “reconocí con el mayor detenimiento el interior del edificio, camarín de la santa imagen, sacristía y habitación del ermitaño, e hice que un maestro alarife lo reconociera y certificase de su estado”. Fue el maestro de obras de la villa de Nerja, Pedro de Algarra, el encargado de ello, indicando en su informe que 
“resulta hallarse esta bastantemente deteriorada tanto por sus altos como por sus bajos, exigiendo por ello una extraordinaria composición y reparación en el cielo raso inmediato al camarín de la santa imagen, sus tejados parte de ellos por hallarse cimbrados y no tener por esta razón las aguas llovedizas la corriente que se requiere, resultando por ello a hacer este retroceso con grave perjuicio del enmaderado que lo contiene, así como en las piezas interiores de dicha ermita, su sacristía y camarín, varios reparos de precisa y urgente necesidad.”

Parece que los informes surtieron efecto y María de la Concepción Romero terminaría cediendo gracias al empeño personal del entonces alcalde, José García Peralta, no sin recibir una suma en metálico como compensación; el día 1 de agosto de 1853 otorgaba escritura de cesión de la ermita conjuntamente al canónigo de la catedral de Málaga, el nerjeño Juan Gutiérrez Correa y a la “Corporación Municipal de la (...) villa de Nerja por representación de su común[4]. Al poco tiempo Gutiérrez Correa dejó como único patrono a la Corporación Municipal, que actualmente sigue manteniendo el patronato de la ermita, obviamente en representación del pueblo de Nerja. 

Una vez obtenidas las escrituras y demás credenciales, el día 28 de agosto el ayuntamiento procedió a realizar un inventario de las imágenes y enseres de la ermita, afortunadamente conservado, y los días 7 y 24 de diciembre designó, respectivamente, al ermitaño y capellán de la misma. Aunque no se ha conservado documentación de archivo referente a las obras, cabe pensar que estas debieron ejecutarse a partir del mes de agosto y quizá estuvieran concluidas, al menos en lo principal, a finales del año 1853 o primeros meses de 1854, sin que se pueda descartar que en meses o años sucesivos se realizaran más intervenciones. Y todo ello en unos momentos en que el Ayuntamiento de Nerja ponía fin a un gran proyecto constructivo, como era el nuevo cementerio de San Miguel, consagrado el mismo año 1853. No fueron simples reparaciones las que se llevaron a cabo en la ermita, a tenor de la información que la lectura de paramentos que más arriba mencionábamos va arrojando sobre el edificio. Se hicieron modificaciones sustanciales en la zona de la sacristía y vivienda del ermitaño y algunos añadidos, como el pórtico objeto de esta entrada.

3. El pórtico


Ermita de las Angustias (Nerja). Ca. 1949. Foto Som Cerezo


Ya hemos comentado que la ermita de las Angustias era un edificio barroco situado junto a Nerja, en el campo y no en un espacio urbano. Este oratorio de patronato privado, que con el paso del tiempo se había ido convirtiendo en centro de devoción popular, adquirió una nueva significación al pasar a ser de patronato municipal. Dejó de ser un santuario particular para transformarse en un edificio público dotado de un carácter institucional (fue en él y no en la iglesia parroquial de El Salvador donde las autoridades locales y el rey Alfonso XII rezaron un Te Deum de acción de gracias a la llegada del monarca a Nerja, el día 20 de enero de 1885, en su periplo por las localidades afectadas por el terremoto del mes anterior). Además, a partir de la década de 1850 se daría un impulso a la urbanización del entorno de la ermita, donde ya existía una plazuela en las primeras décadas del siglo XIX, con la construcción de viviendas (en 1857, por ejemplo, se le concedían para ello al industrial José Maeso terrenos municipales en la ermita[5]), con lo que esta se convertía en un elemento regulador de la zona. También en 1857 la ermita se convertía en el santuario de la Patrona de Nerja, al ser nombrada la Virgen de las Angustias por el obispo de Málaga.

La ermita de las Angustias había adquirido un nuevo carácter ‘oficial’ que debía expresarse presentando, al menos en su exterior, un aspecto diferenciado del que tenía el sencillo edificio dieciochesco incorporando un elemento de aparato que le proporcionara suntuosidad y magnificencia. Y este elemento fue el pórtico, situado en la fachada principal, con el que se creaba un espacio cubierto de transición entre el exterior y el interior del templo que, a la vez, le otorgaba una función de tipo social y ceremonial. 


Capilla de San Jorge del cementerio Inglés (Málaga). Manuel Mesa. 1839-1840. Foto del autor


El pórtico era similar a los de orden dórico tomados de la arquitectura clásica griega por los arquitectos neoclásicos, y decimos similar porque presentaba algunas diferencias con estos, en parte obligadas al tenerse que adaptar a la fachada preexistente; en realidad era un pórtico historicista en la medida en que no reproducía fielmente un orden clásico, sino que lo reinterpretaba, como, por otra parte, hacía también el neoclasicismo con la arquitectura clásica de la Antigüedad. Era un pórtico tetrástilo, es decir, de cuatro columnas, aunque estas se sustituyeron aquí por pilares cuadrados con las esquinas biseladas; los pilares tenían basa (elemento este ajeno al orden dórico) y los fustes estaban rematados por capiteles formados por equino y ábaco. Sobre ellos se situaba un listón o dintel (el arquitrabe) y sobre él la cornisa, faltando el friso que en el orden dórico debe colocarse entre ambos. El pórtico estaba rematado por un frontón triangular en el que figuraba el monograma de la Virgen María, y se cubría con tejadillo a dos aguas.


Museo Loringiano (Finca La Concepción. Málaga). H. Strack. 1859. Legado Temboury. Archivo fotográfico. Foto nº 1.977 A


La adopción del orden dórico propio de la estética neoclásica para el pórtico de la ermita, aunque en este caso libremente interpretado, obedecía a una práctica habitual incluso a estas alturas del siglo XIX. El neoclasicismo es un estilo que surgió en el siglo XVIII y fue adoptado por los ilustrados y la burguesía revolucionaria, que veía en la Antigüedad de Grecia y Roma el modelo estético a seguir. A mediados del siglo XIX este estilo, que había comenzado siendo revolucionario, ya se había convertido en un estilo conservador que aportaría “su imagen a edificios institucionales y públicos en general, pues mantiene su aura de estilo superior, noble y decoroso, avalado por la Antigüedad”[6], otorgándoles a todos ellos un aire de racionalidad, severidad, orden y moderación.  Pórticos neoclásicos se incluyeron en iglesias y cementerios (tanto en portadas, como en capillas y panteones), en villas particulares y edificios públicos hasta bien avanzado el siglo XIX, incluso hasta finales del mismo. En Málaga tenemos varios ejemplos con los que pudiera entroncar el de la ermita de las Angustias, salvando las diferencias: el pórtico dórico de la capilla de San Jorge del cementerio Inglés, proyectado por Manuel Mesa en 1839 y finalizado en 1840 para vivienda del guarda y su familia y habitación para clérigos, y transformado en capilla entre 1890 y 1891[7]; el Museo Loringiano, un templo tetrástilo dórico mandado construir en 1859 por los marqueses de Casa-Loring en su Finca La Concepción para albergar antigüedades romanas, proyectado por el arquitecto alemán Heinrich Strack, discípulo del neoclasicista Schinkel[8]; y, en cierto sentido, con la portada del cementerio de San Miguel de Málaga (1830) o la de la capilla de las Ánimas del cementerio de San Miguel de Nerja (1853), proyectada por el mismo maestro de obras de la villa, Pedro de Algarra. El pórtico fue demolido a comienzos de la década de 1980, siendo sustituido por otro de ladrillo visto que a nosotros nos recuerda los que disponen ciertas viviendas rurales o algunos chalets de urbanizaciones que en torno a esas fechas proliferaron en algunos pueblos de nuestra costa o cercanos a ella.


Portada principal del cementerio de San Miguel (Málaga). Legado Temboury. Archivo fotográfico. Foto nº 5.059 B


Portada de la capilla de las Ánimas del cementerio de San Miguel (Nerja)


No se conservan planos ni alzados del pórtico, que con seguridad tuvo que ser sometido a la valoración de la Academia Provincial de Bellas Artes de Málaga, a la que, por norma y desde 1851, había que someter los diseños de los edificios, quedando afectadas también las “capillas abiertas al culto, siquiera sean de propiedad particular”[9]. La primera fotografía que nos permite conocer el pórtico, y de la que ignoramos su autor y fecha exacta de realización, podría situarse en la década de 1910 y en ella aparecen miembros de familias pertenecientes a la burguesía local y en un segundo plano trabajadores y campesinos. La foto bien podría servir para ilustrar un estudio sobre la sociedad nerjeña de la época, aunque a nosotros nos interesa en este momento como documento para el estudio de la evolución de la ermita y análisis de su antiguo pórtico neoclásico; la fotografía sería utilizada unos años después, en 1920, como postal de propaganda de la tienda La Ideal de Manriquez & Cía. Hay otras posteriores que también nos muestran el pórtico, tomadas la mayor parte de ellas por el fotógrafo nerjeño Emilio A. Som Cerezo; todas constituyen una documentación de primer orden sobre el pórtico y las variaciones del exterior de la ermita durante gran parte del siglo XX. 


Ermita de las Angustias (Nerja) con el pórtico construido a comienzos de la década de 1980. Foto del autor



[1]Véase, CAPILLA LUQUE, F., y ARCOS VON HAARTMAN, E., La ermita de Nuestra Señora de las Angustias de Nerja y sus pinturas murales, Málaga, 2012.
[2]En la obra citada en la nota 1 recogíamos el dato proporcionado por José A. de Estrada en su obra Población general de España, sus reynos y provincias, ciudades, villas y pueblos, islas adjacentes, y presidios de África, publicada en 1768, donde se dice que en Nerja “hay una ermita de Nuestra Señora de las Angustias labrada año 1714” (ob.cit., T. II, pág.38), considerándola inexacta y atribuyendo la fecha a una información errónea recogida por el autor, o quizá la de comienzo de las obras; pero la lectura de paramentos a que nos referimos en esta entrada hace que revisemos nuestras conclusiones iniciales y planteemos la posibilidad de un primer edificio construido en la fecha que Estrada proporciona, aunque ampliado en los años sucesivos.
[3](A)rchivo (M)unicipal de (N)erja. Leg. Histórico 1850-1870.
[4]Archivo Histórico Provincial de Málaga. Escribanía de Juan Bautista Vignola, leg. 4.391, fols. 1.304 rº-1.306 vº.
[5]A.M.N. Libro de Sesiones de 1857, sesión de 5 de diciembre.
[6]HERNANDO, J., Arquitectura en España, 1700-1900, Madrid, 2004, pág. 150.
[7]RODRÍGUEZ MARÍN, F.J., “Patrimonio y ciudad. Valores culturales y artísticos del Cementerio inglés de Málaga: entre la magnificencia y el olvido”, Isla de Arriarán. Revista cultural y científicanº 25, 2005, págs. 23-60.
[8]RAMOS FRENDO, E.M., “Aproximación a las villas de recreo de la familia Heredia en Málaga”, Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia28, 2006, págs. 91-108.
[9]Real Orden de 23 de junio de 1851 (Gaceta de Madridde 1 de julio de 1851).