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sábado, 18 de mayo de 2019

Los comienzos de la escuela nacional-católica en Nerja (1937)




Escrito del maestro Manuel Marín Gijón remitiendo a la Alcaldía de Nerja las instrucciones de la Inspección de Primera Enseñanza de Granada sobre organización escolar (anverso). Nerja, 7 de junio de 1937. Archivo Municipal de Nerja, Leg. H-108
Escrito del maestro Manuel Marín Gijón remitiendo a la Alcaldía de Nerja las instrucciones de la Inspección de Primera Enseñanza de Granada sobre organización escolar (reverso). Nerja, 7 de junio de 1937. Archivo Municipal de Nerja, Leg. H-108


El 9 de febrero de 1937, con la entrada de las tropas fascistas italianas del Corpo Truppe Volontarieenviadas por Mussolini en apoyo del ejército sublevado, Nerja pasaba a formar parte del territorio denominado ‘zona nacional’. El día siguiente, 10 de febrero, en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento de Nerja, el delegado de Falange Española, Antonio María Rico Nogueras, daba posesión a los miembros de la Comisión Gestora Municipal que en adelante regiría el municipio en sustitución de la disuelta corporación republicana presidida por el alcalde Manuel Martín Rico. Tres meses después, en mayo, se produjo la visita a las escuelas de Nerja del inspector jefe de la Inspección de Primera Enseñanza de Granada, Gonzalo Gálvez. En ella impartió instrucciones a los maestros y maestras sobre la organización escolar que a partir de entonces habría de observarse para que, “habiendo entrado España, gracias a nuestro Ejército salvador y a todos los buenos patriotas, en una nueva era, la Escuela primaria Española [...] se organice como la institución fundamental de la Patria grande, libre y única que estamos levantando”.

Uno de los mayores retos a que se enfrentaron distintos gobiernos de la II República española fue el de la educación (dominada por la Iglesia católica desde mediados del siglo XIX) que, influidos por el ideario educativo de la Institución Libre de Enseñanza, llevaron a cabo una reforma educativa de gran calado. Se aumentó el número de maestros y se llevó a cabo un ambicioso plan de construcciones escolares; se mejoró la formación del magisterio, reformándose las Escuelas Normales y se creó la especialidad de Pedagogía en la universidad; se apostó por la escuela laica, eliminándose la obligatoriedad de la enseñanza de la religión en las aulas, así como por la escuela unificada, en que los distintos niveles educativos constituían los diferentes eslabones de una misma cadena, pudiéndose promocionar de uno al otro no en función de la posición socioeconómica del alumnado; se prohibió la enseñanza a las órdenes religiosas, conforme disponía la Constitución de 1931, si bien en la práctica sus centros siguieron funcionando regidos por seglares afines como centros privados. Sin embargo, a partir de octubre de 1936, tras el golpe militar y el inicio de la guerra, en todo el territorio que iba quedando bajo el dominio del ejército sublevado el modelo educativo republicano era suprimido y sustituido por otro radicalmente distinto, el de la escuela nacional-católica.

Al ser nombrado jefe de gobierno y generalísimo de los Ejércitos, el 30 de septiembre de 1936, el general Franco procedió a la creación en Burgos de una Junta Técnica del Estado, compuesta por varias comisiones, que tomó posesión el día siguiente; una de ellas era la de Cultura y Enseñanza, presidida por el escritor José María Pemán, que tenía como atribución la reorganización de toda la enseñanza, desde la primaria a la universitaria, para adaptarla a las “orientaciones del nuevo Estado”.  Esta comisión se encargaría de poner los cimientos de una escuela nacional-católica a través de la que ejercer un control ideológico de los niños y jóvenes, donde los principios patrióticos, según los entendían las autoridades franquistas, y la doctrina católica constituían la espina dorsal de la misma; para ello se procedió a la rápida depuración del profesorado y a la revisión de los libros de texto, prohibiéndose todos aquellos que no estuvieran en la línea ideológica fijada. 

En este contexto tuvo lugar la visita de inspección de Primera Enseñanza a Nerja a la que nos referíamos más arriba y en la que se entregaron a los maestros y maestras de la localidad instrucciones de obligado cumplimiento para la organización del curso escolar, idénticas para toda la provincia, invitándose a “buscar voluntariamente otros medios de vida todos aquellos que no se sientan con la vocación necesaria para ser lo que el Maestro nacional será en esta nueva España”. Los docentes debían copiarlas en el Libro Personal del Maestro, sacando de ellas dos copias en papel simple, una para remitir a la Alcaldía y otra a la Inspección. De las remitidas a la Alcaldía, dos se han conservado en el Archivo Municipal de Nerja, la de la maestra de la Escuela Nacional Unificada de Niñas, Inés Ripoll Romero, y la del maestro Manuel Marín Gijón, propietario de la Escuela Unitaria de Niños fechadas el 5 de junio de 1937 (en Nerja había dos escuelas de niñas y dos de niños, una en Maro y dos escuelas nacionales mixtas, en Río de la Miel y Río Seco). 


Firma autógrafa de la maestra de la Escuela Nacional Unificada de Niñas de Nerja Inés Ripoll Romero


El documento comprendía trece instrucciones. Las nueve primeras trataban de cuestiones organizativas relativas al local de la escuela, documentos obligatorios, clasificación del alumnado en grados, materias, horarios y material escolar. De entre ellas, cabe destacar la 7.ª, sobre libros de texto, indicándose que hasta que se determinaran los libros que debían usarse en las escuelas nacionales quedaban autorizados únicamente los de F.T.D. (siglas de Frère Théophane Durand), editora de los libros escolares de los Hermanos Maristas, y todos los del Ave-María, escritos por el Padre Manjón. En las cuatro instrucciones últimas se fijaba el carácter nacional-católico que debía tener la escuela en los sucesivo y el papel que en la formación de la misma debían desempeñar el maestro y la maestra. 


Logotipo de los libros escolares de los Hermanos Maristas, publicados por la editorial F.T.D.


En primer lugar, se asignaba a los docentes un papel misionero, de casi verdadero sacerdocio, obligándole a proseguir fuera del aula la labor educativa, “modesto y afable el Maestro, honesta y sencilla la Maestra, sin pinturas ni afeites [...] en el paseo y en la tertulia, porque han de ser el espejo donde se miren sus convecinos, con los que deben compartir las penas y alegrías colectivas”.

El centro de todas las enseñanzas era la doctrina cristiana, que no solo debía cursarse como materia obligatoria, sino también impregnar todo el currículum. En la instrucción 11.ª se especificaba que el buen maestro o la buena maestra 
“sabrá siempre referirse a las normas católicas, sacando las consecuencias morales y religiosas que sean del caso. Porque hay que considerar que la Ley de Jesucristo es norma de vida, camino a recorrer hacia la eternidad, y que no podemos quedar satisfechos con enseñar a nuestros alumnos a flor de labios el Padrenuestro y la Salve, si no infiltramos en su corazón el suave aroma de las oraciones religiosas, moldeando su voluntad hacia la práctica constante de cuanto el Hijo de Dios nos enseñó, con el sacrificio y renunciación de todo lo material, en las aras de lo espiritual y eterno”. 

En clase se debía rezar obligatoriamente el Santo Rosario y la escuela debía asistir en corporación a las misas de los domingos, fiestas de guardar y solemnidades religiosas que se celebraran en el templo parroquial.

En la instrucción 12.ª se sentaban las bases de la educación cívico patriótica, sobre todo en las enseñanzas de la Historia de España y del Derecho, que debían ser impregnadas 
“de un hondo sentido nacional, [...] sin olvidar que Religión y Patria son las piedras fundamentales sobre las que hemos de edificar la nueva España, que nuestras insignias son la Santa Cruz y la gloriosa bandera Bicolor, y que es preciso, inexcusable y urgente asentar sobre símbolos tan excelsos toda la obra educativa de las generaciones futuras. Instrucción premilitar, batallones infantiles, cantos patrióticos, explicaciones continuas ayudas colectivas a cuanto se enderece a este fin, todo será poco para cambiar radicalmente la faz de nuestras Escuelas nacionales y el sentimiento y voluntad de los pequeños escolares”.

En la nueva España, era “obligación de la Escuela echar los cimientos sobre los que se tiene que asentar la familia, cuna y solar de todas las virtudes de la Raza”. Por ello, en la última instrucción, la 13.ª, se exigía de la maestra que orientara la formación de las niñas para que en el futuro desempeñaran el papel de esposas y madres, prefiriendo 
“siempre lo útil y práctico, lo necesario y conveniente, descartando el fárrago de definiciones abstractas y la cosmopolita erudición para considerar en la labor formativa de la madre española, que si la mujer es buena, y sabe hacer un templo de su hogar, no necesita ser doctora para guiar a los suyos, derrochando amor por los senderos del bien y de la cultura”.


Guía de la buena esposa, editada por la Sección Femenina. 1953



ANEXO

1936, mayo.
Nerja

Instrucciones del inspector jefe de la Inspección de Primera Enseñanza de Granada, Gonzalo Gálvez, dadas a la maestra de la Escuela Nacional Unificada de Niñas de Nerja, Inés Ripoll Romero, sobre organización escolar.

Archivo Municipal de Nerja, Leg. H-108.

[En el margen: Entrada n.º 224. 5 junio 1937.]

Hay un sello que dice:
Inspección de 1.ª enseñanza de Granada.

La Inspección de 1.ª enseñanza de Granada, en la primera visita del curso actual a esta Escuela nacional unificada de niñas que desempeña la Maestra propietaria D.ª Inés Ripoll Romero desea compendiar en las instrucciones –iguales por el momento para las de toda la provincia- la larga conversación que con la Maestra ha sostenido acerca de los problemas educativos a resolver en la hora presente, y de las muchas incidencias que su planteamiento origina. Porque es lógico pensar que habiendo entrado España, gracias a nuestro Ejército salvador y a todos los buenos patriotas, en una nueva era, la Escuela primaria Española –que hasta aquí ha tenido lo menos posible de Escuela y nada de española- se organice como la institución fundamental de la Patria grande, libre y única que estamos levantando, y para la cual hemos de trabajar todos los días, y a todas las horas, con la emoción y el fervoroso anhelo del que construye una obra de arte.

Por ello, la señora Maestra tendrá presente:

1.º La limpieza, ornamentación adecuada y cuidada del local-escuela, hasta hacerlo lo más amable y acogedor posible para los alumnos, es obligación de la Maestra, la cual, si no cuenta para ello con los fondos necesarios, que siempre pueden ser suplidos, en parte, por la voluntad y el buen deseo, intensificará sus gestiones cerca de las Autoridades y acudirá a la Inspección para que le preste su asistencia y consejo.

2.º Los registros reglamentarios –matrícula, asistencia, contabilidad, correspondencia, paidológico y visitas- se llevarán en cuadernos separados y obrarán siempre en el archivo de la Escuela.

3.º Los alumnos se clasificarán en tres grados, y se redactará un programa que responda a dicha clasificación, comprensivo de las materias que en la Escuela hay que enseñar.

4.º La distribución del tiempo y del trabajo será: tres horas por la mañana dedicadas a Lengua Española –lectura, escritura y gramática- y Matemáticas, con los intervalos y descansos de rigor, y tres por la tarde destinadas a la explicación de las distintas materias del programa, y de las cuales la última media hora de clase se consumirá directamente en teoría y práctica de la Doctrina Cristiana.

5.º Queda suprimida la vacación de la tarde del jueves, ya que en las disposiciones dictadas por la Junta de Defensa Nacional de España se dice que las horas de clase serán tres por la mañana y tres por la tarde sin excepción alguna.

6.º Todos los alumnos de los distintos grados llevarán un cuaderno para cada una de las materias del programa escolar, y estos cuadernos conservados en carpetas individuales pasarán al archivo de la Escuela, terminado el curso, sin que los alumnos puedan llevarlos consigo.

7.º En el momento oportuno la Superioridad determinará los libros que han de usarse en las escuelas nacionales; pero mientras tanto, quedan autorizados los de F.T.D. y todos los del Ave-María, escritos por el Padre Manjón, sin perjuicio de que la inspección irá asesorando al Maestro, hasta formar una bibliografía escolar convenientemente seleccionada.

8.º Se llevará el “Diario de clase”.

9.º Precisa organizar rápidamente las conferencias a que se refiere la circular del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la provincia, fecha 26 de agosto próximo pasado.

10.º Se exigirá con todo rigor el cumplimiento de num.11 de la repetida circular, que se refiere a la residencia de Maestros y Maestras en esta localidad; pero bien entendido que se impone esta residencia para que se coadyuve como ciudadanos a la magna obra que ha emprendido el Ejército salvador de España, y para que, como Maestros, se prosiga, fuera del salón de clases, la labor educativa que les está encomendada. Modesto y afable el Maestro, honesta y sencilla la Maestra, sin pinturas ni afeites, con voluntad firme y sintiendo siempre la responsabilidad del cargo, verdadero sacerdocio, saben ellos que su obra no termina a la salida de clases, sino que continúa en el paseo y en la tertulia, porque han de ser el espejo donde se miren sus convecinos, con los que deben compartir las penas y alegrías colectivas.

11.º La Doctrina Cristiana, además de tener su puesto en el programa escolar, ha de ser el centro de todas las enseñanzas, y la buena Maestra sabrá siempre referirse a las normas católicas, sacando las consecuencias morales y religiosas que sean del caso. Porque hay que considerar que la Ley de Jesucristo es norma de vida, camino a recorrer hacia la eternidad, y que no podemos quedar satisfechos con enseñar a nuestros alumnos a flor de labios el Padrenuestro y la Salve, si no infiltramos en su corazón el suave aroma de las oraciones religiosas, moldeando su voluntad hacia la práctica constante de cuanto el Hijo de Dios nos enseñó, con el sacrificio y renunciación de todo lo material, en las aras de lo espiritual y eterno. Al efecto, la Escuela en corporación debe de asistir al Templo Parroquial los domingos, días festivos y siempre que se celebre alguna solemnidad religiosa que requiera su presencia, y en el salón de clases débese rezar el Santo rosario y realizarse aquellas prácticas de nuestra Religión compatibles con el lugar.

12.º La educación cívico-patriótica se basará en las enseñanzas de la Historia de España y del Derecho, impregnándola de un hondo sentido nacional, aprovechando para ello, además de la lección exprofeso, todas las incidencias de la labor escolar, sin olvidar que Religión y Patria son las piedras fundamentales sobre las que hemos de edificar la nueva España, que nuestras insignias son la Santa Cruz y la gloriosa bandera Bicolor, y que es preciso, inexcusable y urgente asentar sobre símbolos tan excelsos toda la obra educativa de las generaciones futuras. Instrucción premilitar, batallones infantiles, cantos patrióticos, explicaciones continuas ayudas colectivas a cuanto se enderece a este fin, todo será poco para cambiar radicalmente la faz de nuestras Escuelas nacionales y el sentimiento y voluntad de los pequeños escolares.

13.º Sabe la Sra. Maestra que sus alumnas son madres en embrión y esposas en ciernes, y que es obligación de la Escuela echar los cimientos sobre los que se tiene que asentar la familia, cuna y solar de todas las virtudes de la Raza. Por ello preferirá siempre lo útil y práctico, lo necesario y conveniente, descartando el fárrago de definiciones abstractas y la cosmopolita erudición para considerar en la labor formativa de la madre española, que si la mujer es buena, y sabe hacer un templo de su hogar, no necesita ser doctora para guiar a los suyos, derrochando amor por los senderos del bien y de la cultura.

Tenga presente la señora Maestra que la Escuela no será lo que debe ser si no le presta todo su calor, si no hace de la misión que se le ha confiado la preocupación de su vida, con el sacrificio y fervor que exigen la ímproba tarea de formar hombres cabales, capaces de cumplir su destino en este mundo. Lea diariamente “EL MAESTRO MIRANDO HACIA DENTRO”, examine de continuo su conciencia y perfecciónese en la labor de apostolado y sacrificio que le incumbe, muy distinta de la de cualquiera otro servidor de la Nación.

La Inspección de 1.ª enseñanza de Granada está firmemente decidida a que se cumplan las presentes instrucciones; y espera conseguir, sin más excitaciones y sin adoptar procedimientos coercitivos, que todos los Maestros nacionales de la provincia se den cuenta de su responsabilidad en estos históricos momentos, llegando incluso a buscar voluntariamente otros medios de vida todos aquellos que no se sientan con la vocación necesaria para ser lo que el Maestro nacional será en esta nueva España.

Nerja, Mayo 1937.
El Inspector, Gonzalo Gálvez, rubricado.

Nota: Las presentes instrucciones se copiarán en el libro personal del Maestro, y de ellas se sacarán dos copias en papel simple, una para remitir a la Alcaldía y otra a la Inspección.

Es copia.

La Maestra
Inés Ripoll [rubricado]






domingo, 7 de abril de 2019

«En Nerja, donde el ṭirāz rayado». Historia de un texto de ibn Sa'id al-Magribī



Fragmento de la descripción de Nerja por ibn Sacīd. Analectes de al-Maqqarī, T. I, pág. 109. (Rodeado por una elipse roja el topónimo Nāriŷa)

1. Una fuente escrita medieval sobre Nerja 

En el siglo XIII, probablemente en la década de 1230, el polígrafo andalusí Alī ibn Mūsa ibn Sacīd al-Magribī (en adelante, ibn Sacīd), visitó la alquería de Nāriŷa/Nerja. Iba acompañado de su padre, Mūsa ibn Muḥammad, y tiempo después, en alguna de sus obras cuyo manuscrito se ha perdido dio noticia de aquella visita, recogió una somera descripción del lugar e insertó un poema que compuso inspirado por el paisaje y el ambiente que allí se respiraba.

El texto, que ha resultado ser una de las escasas fuentes escritas para la historia de Nerja en la Edad Media, sobre el que me extenderé más adelante, nos ha sido transmitido por al-Maqqarī, un historiador argelino de Tremecén que vivió entre los siglos XVI y XVII, es decir, unos cuatrocientos años después que ibn Sacīd. Él lo incluyó en su obra Nafḥ al-ṭīb min guṣn al-Andalus al-raṭīb (Efluvio de perfumes sobre la memoria de al-Andalus), primera parte de un título más extenso, en la que incorporó gran cantidad de noticias, fragmentos y poemas tomados de distintos autores antiguos[1].

Del Nafḥ al-ṭīb de al-Maqqarī, del que se han conservado varios ejemplares manuscritos custodiados en distintas bibliotecas, el arabista español Pascual de Gayangos publicó en 1840 y 1843, en inglés, una traducción resumida y reordenada, que no iba acompañada del texto en su lengua original y en la que incluía un breve párrafo referido a Nerja[2]. El texto árabe completo de al-Maqqarī, que se divide en ocho libros, con una extensa introducción y notas en francés, fue publicado por primera vez en dos volúmenes entre 1855 y 1861, en la ciudad holandesa de Leiden por varios especialistas con el título de Analectes sur l’histoire et la littérature des árabes d’Espagne (Analectas sobre la historia y la literatura de los árabes de España). El que interesa aquí es el primero de los ocho, que trata de la descripción de al-Andalus; en las páginas 109 y 110 del volumen se encuentra la descripción de Nāriŷa/Nerja y el poema que le sigue, tomados de ibn Sacīd.

Casi al mismo tiempo, en 1860, el arabista Francisco Javier Simonet publicaba la Descripción del reino de Granada bajo la dominación de los Naseritas, sacada de los autores árabes, seguida del texto inédito de Mohamed Ebn Aljatib. Al tratar de Nerja Simonet incluyó el texto de ibn Sacīd, cuyo nombre translitera como Ebn Sadi, transmitido por al-Maqqarī, pero finalmente optó por suprimir el poema «por no dilatarme»[3]. Años después, en 1874, Francisco Guillén Robles, en la Historia de Málaga y su provincia, resumiría en un par de líneas lo esencial de Nerja contenido en el libro de Simonet[4].

De manera que, a partir de las publicaciones mencionadas, quien no supiera árabe clásico y quisiera acceder a la información que ibn Sacīd había dejado escrita de la Nerja del siglo XIII, recogida por al-Maqqarī en su Nafḥ al-ṭīb, solo podía hacerlo a través de la traducción que ofrecía Simonet o del resumen en inglés de Gayangos, pero no al poema que, como se ha dicho, únicamente estaba incluido en la edición en árabe de al-Maqqarī publicada en Leiden y, por lo tanto, requería el conocimiento de dicha lengua.



Portada de los Apuntes históricos de Nerja (1899), de Alejandro Bueno García


2. La recepción del texto de ibn Sacīd en Nerja

A finales del siglo XIX el nerjeño Alejandro Bueno García (1859-1927) llevó a cabo la publicación de unos Apuntes históricos de Nerja (1899), un opúsculo de 32 páginas en el que esboza un discurso histórico, dando a conocer los aspectos y acontecimientos del pasado de la localidad que consideraba más importantes [5]; a esta obra le seguirá la Reseña histórica de la villa de Nerja (1907), más amplia y desarrollada que la anterior[6]. Aunque las actividades habituales de Alejandro Bueno eran, según él mismo reconocía, «la política, la administración, y la agricultura, faenas a que me dedico»[7],  su interés por la historia le llevó a investigar y documentarse, dedicándose a la tarea, en palabras de su propio hijo, de «dotar a su pueblo de memoria de sí mismo, esto es, de conciencia histórica local y lo hizo como lo habría hecho un universitario, aunque no tenía título académico alguno»[8]. Podemos adscribir a Alejandro Bueno al grupo de historiadores locales y cronistas de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX que, sin formación académica, pero guiados por su curiosidad y pasión por la historia, se convirtieron en muchos casos en los pioneros de la historiografía local en España. Bueno estaba influenciado, a través de sus lecturas y contactos, por la prestigiosa escuela de arabistas españoles que durante el siglo XIX dieron un impulso formidable a los estudios sobre al-Andalus, aspecto este clave para entender el empeño del historiador nerjeño por conseguir el texto de ibn Sacīd, única fuente escrita a partir de la que pudo construir un relato sobre la Nerja medieval, a la vez que la situaba en el mapa literario de lugares elogiados por destacados autores del pasado.

Desde muy joven Bueno García asumió distintas tareas y ejerció cargos en el Ayuntamiento de Nerja (escribiente, depositario de fondos, secretario en funciones, concejal y alcalde), por lo que tuvo a su disposición la documentación histórica custodiada en el archivo de la institución que consultó y utilizó para sus libros. Pero, además, poseía una nutrida biblioteca y se sirvió de las obras comentadas de Simonet, Guillén Robles y otros, como él mismo confiesa en las notas de los Apuntes y de la Reseña. De dichos autores obtuvo los datos correspondientes a la Nerja andalusí que completó con referencias a la fortificación medieval (el denominado Castillo Alto), algunos de cuyos vestigios todavía podían verse en su época, y del cercano Castillejo de río de la Miel. Mientras que en los Apuntes la información sobre la Nerja andalusí era reducida y en ellos lo que quizá resulte más interesante sean los datos que proporciona su autor sobre los vestigios de la alquería y sus sepulturas y su localización, en la Reseña incluye íntegra la traducción que hizo Simonet del texto de ibn Sacīd, añadiendo el poema que por primera vez se publicaba en castellano, aunque en una muy mala traducción, maquillada por la versificación que le hizo Narciso Díaz de Escovar, del gusto de muchos lectores, pero en gran parte alejada de lo que realmente escribió ibn Sacīd.



Portada de la Reseña histórica de la villa de Nerja (1907), de Alejandro Bueno García


Antes de dar a la imprenta la Reseña Alejandro Bueno había hecho gestiones para conseguir el poema de ibn Sacīd así como su traducción castellana con objeto de incluirlo en el libro. El 15 de mayo de 1906 el arqueólogo e historiador Rodrigo Amador de los Ríos, quien poseía en su biblioteca madrileña un ejemplar de la edición en árabe de la obra de al-Maqqarī publicada en Leiden, enviaba a José Ortega García, inspector del cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y nerjeño, una copia manuscrita del poema a petición de este. Ortega se la remitió a Nerja a Alejandro Bueno, quien a través del coronel de Carabineros Emilio Noguera Herrero consiguió una traducción del texto, realizada por el entonces canciller del consulado español en Tánger, Villalta Atalaya[9]. El 8 de agosto de 1906 Bueno escribía a Narciso Díaz de Escovar, afamado polígrafo, cronista de Málaga, poeta y amigo suyo, con quien mantenía una intensa correspondencia, comunicándole que «por fin me han traducido en la legación de Tánger las poesías a Nerja y ahora lo está haciendo un arabista de Ceuta muy nombrado»[10], el profesor del colegio militar de dicha ciudad, Sid Medani. Un mes después, el 10 de septiembre, Alejandro Bueno volvía a escribir a Díaz de Escovar enviándole tres traducciones distintas del poema y advirtiéndole de la dificultad que habían expresado los traductores en la realización del trabajo «porque para este clásico antiguo no hay diccionarios [... y] convienen todos ellos en que para arrancar al texto toda su hermosura poética es de necesidad reforme las traducciones un poeta, y en este caso a V. recurro con esta agradable jaqueca en la seguridad de que sabrá como nadie sacar la punta al ovillo y hará un hermoso trabajo digno de un poeta tantas veces laureado». Y añadía: «Use para su composición de los tres textos pues todos ellos tienen algo de interés, y no prescinda de la palabra Narija, pues si bien dos de ellos no la emplean, es porque Narija quiere decir manantial abundanterío caudalosocaudal de aguas, mayor curso, de cuya circunstancia viene el nombre de Nerja», pidiéndole finalmente que acortara los versos porque «sería conveniente para la impresión»[11]. La traducción versificada del poema de ibn Sacīd publicada por Alejandro Bueno, puede leerse en las páginas 14 y 15 de su Reseña histórica de la villa de Nerja (hacer clic sobre el título  de la obra para acceder en línea al ejemplar alojado en la web de la Biblioteca Virtual de Andalucía).

A partir de entonces, no exactamente el poema de ibn Sacīd, sino la traducción versificada por Díaz de Escovar y publicada por Alejandro Bueno, se convirtió en el modelo a seguir para todos los panegiristas de Nerja que han encontrado en sus versos algunos de los tópicos que, en una suerte de «vuelo lírico», han repetido al cantar sus bellezas, equiparándola al paraíso en poemas, prosa, coplillas; en el «piropo a Nerja» de las celebraciones de Carnaval; y últimamente en ciertos mensajes excesivamente cargados de autocomplacencia que se difunden por las redes sociales. 

Agotadas tanto la edición de la Reseña de Alejandro Bueno como la reedición de la obra que se hizo en 1987, y convertida en un libro de culto casi imposible de conseguir a falta de otros estudios históricos sobre Nerja hasta hace un par de décadas, el poema fue reproducido, aunque separado del resto del texto de ibn Sacīd, en varias publicaciones de carácter local, la última de las cuales se debió al que fuera cronista oficial de Nerja, José A. Pascual Navas. La importancia que a lo largo del siglo XX alcanzó el texto de ibn Sacīd fue tal que el Ayuntamiento de Nerja decidió dar el nombre de este escritor andalusí a una de las calles de la localidad: la calle Ebn Sadi, adoptando la transliteración de Simonet, mantenida por Alejandro Bueno.

3. El texto de ibn Sacīd en el Museo de Nerja



Panel dedicado al texto de ibn Sacīd en el Museo de Nerja (cortesía del museo)


En los primeros meses de 2018, cuando se ultimaba el diseño de los nuevos contenidos museísticos del Museo de Nerja, el museo de historia de la localidad sometido a renovación desde unos años antes, el director del mismo, Juan Bautista Salado Escaño, decidió incluir el texto de ibn Sacīd en una sección dedicada a Nerja y Maro en la Edad Media, por ser una fuente escrita fundamental para la historia nerjeña de la época. Para ello pidió a la arabista María Antonia Martínez Núñez, profesora de la Universidad de Málaga, considerada la mejor especialista de España en epigrafía árabe en al-Andalus, que realizara una nueva traducción del texto de ibn Sacīd, incluyendo el poema. El resultado fue una traducción literal, pulcra, sin distorsiones de carácter lírico y absolutamente fiable que reproduzco a continuación por cortesía del museo:

«Dijo Ibn Sacīd cuando realizó la mención de la alquería de Nerja: la alquería de Nerja es una alquería grande que se parece a las ciudades. Está rodeada de jardines y tiene un río que seduce a quienes lo miran. Y es de los distritos de Málaga. Y él la recorrió una vez con su padre, Abū cImrān Mūsà, y eso fue en el tiempo en que tenían la tintura de seda y habían instalado unas tiendas en el valle del río entre sus vados. Algunos de ellos bebían, otros cantaban y tocaban música. Preguntaron: ¿cuál es el nombre de este lugar? Dijeron: al-Ṭirāz. Y dijo mi padre: un nombre que se ajusta a lo que designa y una palabra que explica su significado. Encontré el lugar dicho dotado de riqueza y una voz diciendo: “Di”, entonces dijo: 

         En Nerja, donde el ṭirāz rayado,
Dije: me detengo sobre un río cuya boca sonríe.
Dijo: Escuchas los sonidos
Dije: de cantos que deleita.
Dijo: ¿Acaso, ¡oh jardín del Paraíso!, no soy un hombre?
Dije: Pues no sea mi suerte arrepentirme por tus culpas.
Dijo: Es penoso para nosotros visitarte, como
Dije: visita el fantasma de Sulaymà a un converso.
Dijo: Y si yo hubiese dado la opción, no habría creído
Dije: nadie que tu enclave es para mí la mejor panorámica.
Dijo: En donde el céfiro y la sombra a causa de sus encantos
Dije: preservan en el jardín de la picadura de una serpiente del río.
Dijo: ¡Oh dolor! que no hubo para mí retorno.
Dije: Sé rey, que yo te protegeré del mal de ojo.
Dijo: Yo considero esto el fin del pacto entre nosotros.
Dije: Y el Misericordioso observa mi añoranza y se apiada.
Dijo: ¡Salud, salud! no deja de repetirte
Dije: y las nubes no cesan por ti de derramarse.» 



Poema de ibn Sacīd. Analectes de al-Maqqarī, T. I, pág. 110. (Rodeado por una elipse roja el topónimo Nāriŷa)


En el texto al-Maqqarī cuenta que ibn Sacīd visitó la alquería de Nerja y reproduce las observaciones que este escribió sobre el lugar: que era una alquería de gran tamaño rodeada de jardines perteneciente a Málaga (la cora de Rayya) y que en aquel momento una de sus actividades económicas era la manufactura de ṭirāz, un tejido de seda brocado, verdadero artículo de lujo cuya posesión estaba reservada a escasísimas personas. El término ṭirāz designa el tejido, que adoptaba diversos diseños, uno de los cuales era el rayado, que consistía en una serie de bandas que alternaban generalmente los colores rojo y azul con inscripciones en oro. Pero también al-Ṭirāz designaba el taller en que se realizaban las operaciones de fabricación de este tejido. Por lo tanto, el punto exacto de Nerja en el que los viajeros se encontraban en la escena que se describe, y que da lugar a la composición del poema final, era el del taller de la manufactura, al-Ṭirāz, situado junto al río Chíllar, en las afueras de la alquería. El recurso de oír a alguien, una voz, que le invita a improvisar y que inicia una especie de duelo poético proponiendo un primer verso, da pie al poema en el que los versos, que riman en mīm (eme) por ser esta la letra en que terminan todos ellos, se suceden, precedidos los que proponen de la palabra «dijo» y los que sirven de respuesta de la palabra «dije». Entre la versión versificada que publicó Alejandro Bueno y la traducción fiel al original de María Antonia Martínez hay una diferencia abismal y gracias a esta última podemos leer en castellano y captar el sentido exacto del texto que ibn Sacīd compuso. Sirvan como ejemplo de lo que afirmo los primeros versos, que en la traducción de María Antonia Martínez dicen:

«En Nerja, donde el ṭirāz rayado,
 Dije: me detengo sobre un río cuya boca sonríe.
 Dijo: Escuchas los sonidos
 Dije: de cantos que deleita.»,

en una de las traducciones que obtuvo Alejandro Bueno figuraban como: 

«Esperaba entregarme al sueño
Dije: arriba del río corre y remolinea
Dije: te oía hacia lejos
Dije: con una vista de vegetación», 

siendo transformados por Narciso Díaz de Escovar tras su versificación en:

«Tendido sobre alfombra de mágicos colores
mientras el dulce sueño mis párpados cerraba,
Narija, mi Narija, brotando entre las flores
con todas sus bellezas mi vista recreaba.» 



Ṭirāz


4. Algunos datos sobre Nāriŷa/Nerja

Nāriŷa, la Nerja medieval que visitó ibn Sacīd, no se encontraba donde la población actual, sino alejada de ella 1,7 km aproximadamente, en la margen derecha del río Chíllar, aunque algo apartada del mismo. Las indicaciones de Alejandro Bueno unidas a la información proporcionada por la documentación conservada de distintos apeos y deslindes de tierras de fechas posteriores a la conquista castellana del territorio y del siglo XVIII, confirmada por los resultados arrojados por varias excavaciones arqueológicas de urgencia llevadas a cabo en los últimos veinte años, han permitido ubicar la alquería en un terreno atravesado por la carretera comarcal de Nerja a Frigiliana, entre la denominada cuesta del Cabañil, el cerro de Arriba y el polígono industrial Castillo Alto. 

Esta alquería debió fundarse en el siglo X, al igual que la vecina de Mārūh/Maro, cuando, derrotadas las comunidades rebeldes que durante décadas habían hecho frente desde las montañas al poder del estado cordobés, fueron obligadas a «bajar al llano», con objeto de que se pudiera ejercer un control fiscal efectivo sobre ellas, a la vez que se insertaban en el modelo social dominante en el estado. El caserío se extendía a la sombra de una fortificación (ḥisn), el castillo Alto, que era una torre de alquería rodeada de una cerca. Además de los datos proporcionados por ibn Sacīd, se sabe que la alquería disponía de mezquita, baño y una necrópolis (maqbara) en la que se han podido documentar 187 tumbas con una datación que abarca desde el siglo X al XV. 

Las tierras de Nerja estaban regadas y la propia alquería se abastecía del agua del río canalizada a través de una extensa red de acequias, practicándose en ella diversos cultivos, aunque el más importante era el del moral, de cuyas hojas se alimentaban los gusanos de seda. Por tanto, la seda, como ya se puede deducir del texto de ibn Sacīd, era el producto principal de Nerja que era trabajada en la propia alquería para fabricar ṭirāz  y también transportada a las alcaicerías de las ciudades próximas para su comercialización. En los primeros años del siglo XVI, bajo dominio castellano, aún seguía siendo la base económica de Nerja.



Situación aproximada de la alquería de Nāriŷa/Nerja a partir de datos de un documento de 1743


Conquistado el territorio por los Reyes Católicos en 1487, la situación de los moriscos nerjeños a partir de 1500 se hizo muy difícil, huyendo en masa al norte de África entre 1504 y 1505. Despoblada Nerja durante gran parte del siglo XVI, el castillo y caserío andalusíes fueron definitivamente abandonados al fundarse la nueva población junto al mar en 1633. A mediados del siglo XVIII aún eran visibles las ruinas de Nāriŷa, de las que, hacia 1900, ya quedaban escasos restos en superficie. Hoy muchos de esos restos han sido destruidos o están ocultos a la vista.



Rótulo de la calle Ebn Sadí de Nerja




[1] El título completo de la obra de al-MaqqarīNafḥal-ṭīb min guṣn al-Andalus al-raṭīb wa-dikr wazīri-hā Lisān al-Dīn ibn al Jaṭīb (Efluvio de perfumes sobre la memoria de al-Andalus y el recuerdo de su visir Lisān al-Dīn ibn al Jaṭīb). La primera parte, un 75% de la obra, se divide en ocho libros: el primero está dedicado a la descripción de al-Andalus; el segundo a la conquista; el tercero a la historia de los emires y califas que tuvo; el cuarto a la ciudad de Córdoba, su historia y monumentos; el quinto trata de los sabios andalusíes que viajaron a oriente; el sexto a los sabios de oriente que viajaron a al-Andalus; el séptimo a la Historia literaria y las cualidades morales e intelectuales de los andalusíes; y el octavo a la conquista de al-Andalus por los cristianos.
[2] GAYANGOS, Pascual de, The History of the Mohammedan Dynasties in Spain: extracted from the Nafhu-t-tib min ghosni-l-Andalusi-r-Rattib wa Ta’rikh Lisa’un-ad-Din Ibn-l-Khattíb, by Ahmed Ibni Mohammed al-Makkarí, a native of Telemsán, vol. I, Londres, 1840, pág. 50. El fragmento relativo a Nerja dice: «farther on, on coast, is Nerjah (Nerja), which Ibnu Sa’id describes as a very large town, almost resembling a city in size, surrounded by orchards and gardens, and with a river so pleasant that in tempts the travelers to halt on its banks».
[3] SIMONET, Francisco Javier, Descripción del reino de Granada bajo la dominación de los Naseritas, sacada de los autores árabes, seguida del texto inédito de Mohamed Ebn Aljatib, Madrid, 1860, págs. 94-95.
[4] «[...] y Naricha, Nerja, que era una populosa alquería cuyos muros bañaban las aguas de un río: en Nerja se tejían ricas y vistosas telas de seda». GUILLÉN ROBLES, Francisco, Historia de Málaga y su provincia, Málaga, 1874, pág. 249.
[5] BUENO GARCÍA, Alejandro, Apuntes históricos de Nerja, Vélez-Málaga, 1899.
[6] BUENO GARCÍA, Alejandro, Reseña histórica de la villa de Nerja, Vélez-Málaga, 1907.
[7] Carta de Alejandro Bueno García a Narciso Díaz de Escovar, Nerja, 19-XII-1905. (A)rchivo (D)íaz de (E)scovar, caja 111, doc. 9.12.
[8] BUENO GARCÍA, Francisco., Semblanza de Alejandro Bueno García (¿1960?), ejemplar manuscrito, Nerja, Archivo de la Fundación Francisco Bueno García.
[9] BUENO GARCÍA, Alejandro, Reseña..., pág. 14.
[10] Carta de Alejandro Bueno García a Narciso Díaz de Escovar, Nerja, 8-VIII-1906. A.D.E., caja 111, doc. 9.12.
[11] Carta de Alejandro Bueno García a Narciso Díaz de Escovar, Nerja, 10-IX-1906. A.D.E., caja 111, doc. 9.12.

domingo, 17 de febrero de 2019

Las casillas de peones camineros del término municipal de Nerja



Casilla de peones camineros situada en la carretera N-340, margen izquierda, frente al Ventorrillo del Santo Cristo (Nerja). Foto del autor

Desde el siglo XVIII, uno de los principales problemas que se plantearon en los caminos (posteriormente en las carreteras) construidos fue el de su mantenimiento en condiciones de uso. Este cometido, desde 1762, fue encargado a los camineros, para los que se construyeron casillas en el trozo de camino de una legua que les correspondía mantener; además, desde 1790 tuvieron la condición de guarda jurado para ejecutar y cumplir lo dispuesto en las ordenanzas y reglamentos de policía y conservación de las carreteras. Estos camineros fueron encuadrados en un cuerpo, el Cuerpo de Camineros o de Peones Camineros, reglamentado en distintas disposiciones legales promulgadas a lo largo del siglo XIX y primeras décadas del XX.

El Reglamento para la organización y servicio de los peones camineros de 1867 disponía que debía haber un peón caminero cada 3 km para la vigilancia y conservación de las carreteras del Estado; 15 a 20 km consecutivos formaban un trozo al frente del cual se encontraba un peón capataz encargado de dirigir a todos los peones camineros y auxiliares que operaban en el mismo. Las obligaciones de los peones camineros como guardas y encargados de los trabajos de conservación de las carreteras eran:

“1.º Permanecer en el camino todos los días del año desde que salga el sol hasta que se ponga. 
2.º Recorrer cada dos días todo su trozo para reconocer el estado, del camino, de sus obras de fábrica, paseos y arbolados y de los repuestos de materiales. 
3.º Prevenir los daños que ocasionen los transeúntes, advirtiéndoles lo dispuesto en las ordenanzas o reglamentos de policía, y denunciar a los contraventores. 
4.º Ejecutar los trabajos de conservación que sus jefes le ordenen, bien sea por tarea o en otra forma, sin más descanso que las horas señaladas para almuerzo, comida y merienda. 
5.º Dirigir los trabajos de los peones auxiliares que tenga en su trozo, llevar cuenta de los jornales que devenguen y de los materiales que se vayan acopiando. 
6.º Cuidar de las herramientas, materiales, útiles, armas prendas de vestuario y demás efectos del servicio que existan en su poder dentro de su trozo, procurando su buen uso y conservación. 
7.º Obedecer al peón capataz de la cuadrilla como a su jefe inmediato, en cuanto le prevenga relativo al servicio público”.[1]

Años antes, en 1852, se había publicado un real decreto en el que se disponía que “en las mismas carreteras se construirán para albergue de los peones camineros las casillas que fueren necesarias, sobre la base, por punto general, de que habrá de tener cada una dos habitaciones [...] [ajustándose] a los modelos más sencillos y económicos, bajo un plan de distribucion interior y forma exterior acomodado al objeto”[2]. El 28 de enero de 1859 la Dirección General de Vías Públicas del Ministerio de Fomento aprobó dos modelos de casillas de peones camineros, diseñados por Víctor Martí, Ángel Mayo y Lucio del Valle, que se construirían en las carreteras españolas a partir de entonces. Era este un tipo de vivienda obrera con jardín o huerto, económica, emplazada junto a la carretera, pues la normativa obligaba a los peones residir en su lugar de trabajo. Consistía en una vivienda pareada, pues estaba diseñada para que habitaran dos peones con sus respectivas familias, aunque cada uno de ellos en vivienda propia separada de la otra[3]. Los dos modelos eran idénticos: casillas para peones camineros con entramado de madera; lo que los diferenciaba era el material con que estaban construidos sus muros, que podía ser de ladrillo o combinando ladrillo y adobe en el primero; de ladrillo, mampostería y ladrillo, o adobe y ladrillo en el segundo.


Alzado del Modelo 2º, segunda disposición, de casilla de peones camineros. Proyecto de carretera de segundo orden de Málaga a Almería por Nerja y Motril. A.H.P.M. Carreteras, Sección 1ª, leg. 24.964


La carretera de Málaga a Almería por Vélez-Málaga y Motril (posteriormente se especificaría por Torrox, Nerja, Motril y Adra), cuyo trazado forma parte de la carretera N-340 que une Cádiz con Barcelona, era una carretera de segundo orden (las que unían capitales de provincia entre sí) incluida en el Plan de Carreteras del Estado de 1864. El trazado de la carretera que debía transcurrir por la provincia de Málaga se dividió en tres secciones. La primera iría de Málaga al Tajo del Jaral; la segunda, del Tajo del Jaral a Nerja; y la tercera uniría Nerja con el límite provincial. Las secciones no se proyectaron ni comenzaron a construirse al mismo tiempo y su ejecución se demoró durante varias décadas con modificaciones de los proyectos y continuos replanteos. La carretera ha sido tratada en este blog en dos entradas anteriores: El puente sobre el barranco de Maro (Nerja), bien del patrimonio de la obra pública y Lugar de Memoria Histórica de Andalucía y Los antiguos puentes sobre los ríos Chíllar y Seco de Nerja, a las que remito para lo relativo a los proyectos constructivos de la misma. 


Plano del Modelo 2º, segunda disposición, de casilla de peones camineros. Proyecto de carretera de segundo orden de Málaga a Almería por Nerja y Motril. A.H.P.M. Carreteras, Sección 1ª, leg. 24.964


Las secciones de la carretera que debían transcurrir por el término municipal de Nerja eran parte de la segunda y toda la tercera e incluían cuatro casillas para peones camineros que, siguiendo los diseños generales aprobados unos años antes por la Dirección General de Vías Públicas, fueron proyectadas por el ingeniero Cipriano Martínez, quien firmó los planos y alzados, así como el pliego de condiciones adicionales que deberían regir en la construcción de las casillas, en Málaga, el 20 de marzo de 1865. Se adoptó para ellas el modelo segundo, segunda disposición de la colección oficial, es decir, aquel en que los muros eran de mampostería con aristones y zócalo de ladrillo.


Plano y alzados del Modelo 2º, segunda disposición, de casilla de peones camineros. Proyecto de carretera de segundo orden de Málaga a Almería por Nerja y Motril. A.H.P.M. Carreteras, Sección 1ª, leg. 24.964


Como se ha dicho, eran viviendas pareadas a las que se accedía por una puerta principal que daba a un portal. A ambos lados del portal, sendas puertas situadas a derecha e izquierda daban entrada a las dos viviendas, que constaban de cocina con chimenea y dos dormitorios, uno para la pareja y otro para los hijos. Un pasillo conectaba el portal con el patio trasero de uso común en el que había pozo y retrete y un cobertizo donde podía almacenarse la leña y guardar los útiles de trabajo de los peones. La vivienda doble tenía una superficie de 108,52 m2, incluidas las zonas comunes, y el patio, 68,94 m2, lo que hacía una superficie total de 177,46 m2. Las casillas estaban construidas de mampostería con zócalo y aristones de ladrillo; el techo era de armadura de madera con tablones cubierto con tejas y cielo raso de tablones enlucidos. El pavimento de toda la vivienda era empedrado, de 12 cm de espesor, salvo el de los dormitorios que debía ser de baldosa fina. La carpintería (puertas, todas de doble hoja, y ventanas) se pintaría al óleo en color perla y las rejas en negro. El coste de cada casilla ascendía a 2.400,175 escudos[4].

Las cuatro casillas construidas en el término municipal de Nerja son las siguientes: 

Casilla de peones camineros situada en el p. k. 289+300, margen izquierda de la carretera N-350, frente al hotel Marinas de Nerja. No habitada. Su estado de conservación es malo. Coordenadas geográficas: 36º 44’ 42.17” N y 3º 54’ 06.84” O.


Casilla de peones camineros situada en el p. k. 289+300, margen izquierda de la carretera N-350, frente al hotel Marinas de Nerja (Nerja). Foto del autor

Casillas de peones camineros situada en el p. k. 293+400, margen izquierda de la carretera N-350, frente al ventorrillo del Santo Cristo. No habitada. Regular estado de conservación. Coordenadas geográficas: 36º 45’ 28.94” N y 3º 51’ 46.61” O.


Casilla de peones camineros situada en el p. k. 293+400, margen izquierda de la carretera N-340, frente al Ventorrillo del Santo Cristo (Nerja). Foto del autor

Casilla de peones camineros situada en el p. k. 295+450, travesía urbana, nº 3 de la calle San Miguel de Maro. Habitada. Estado de conservación bueno. Esta casilla ha sido enajenada por Acuerdo de 27 de noviembre de 2008, del Consejo de Gobierno (BOJA del 3 de diciembre de 2018).


Casilla de peones camineros situada en el p. k. 295+450, travesía urbana, nº 3 de la calle San Miguel de Maro. Foto del autor

Casilla de peones camineros situada en el p. k. 299+900, margen derecha de la carretera N-350 (tramo del antiguo trazado). No habitada. Estado de conservación ruinoso. Coordenadas geográficas: 36º 44’ 53.38” N y 3º 48’ 06.57” O.


Casilla de peones camineros situada en el p. k. 299+900, margen derecha de la carretera N-350 (Nerja). Foto del autor




[1]Real orden de 19 de enero de 1867, por la que se aprueba el Reglamento para la organización y servicio de los peones camineros(Gaceta de Madrid del 19 de marzo de 1867).
[2]Real decreto de 25 de junio de 1952 (Gaceta de Madrid del27 de junio de 1952).
[3]ORTUETA HILBERATH, E. de, “Modelos de casillas de peones camineros”, Actas del Tercer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Sevilla-Granada, 2000.
[4]Archivo Histórico Provincial de Málaga, Carreteras, Sección 1.ª, leg. 24.964.