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martes, 17 de septiembre de 2024

La primitiva y primera Torre de Maro

 


 

Caseta de Carabineros de Maro, lugar en el que estuvo la primitiva torre

 

Cuando hablamos de la Torre de Maro nos estamos refiriendo a la que se ha conservado, situada en un cerro a 140 m de altitud, en una zona agreste con peñas y tajos que dan al mar en la parte de levante de la playa de Maro, antaño conocida con el nombre de Cala de los Turcos o Calaturcos. La construcción de esta torre está documentada entre los años 1592 y 1593 y sustituyó a otra de la que no queda rastro, levantada casi noventa años antes en un lugar distinto. A esa primera torre vamos a dedicar esta entrada.



La segunda Torre de Maro, construida entre 1592 y 1593


En 1487, cuando los Reyes Católicos conquistaron el territorio de la actual comarca de la Axarquía, Maro era una alquería de cierta importancia, dedicada a la agricultura, cuyo caserío se encontraba en un lugar distinto de la población moderna, en el entorno del nacimiento del río Maro y el cruce del mismo por la carretera N-340. Diecisiete años después, en 1504, sus habitantes moriscos lo abandonaron y huyeron al Norte de África, como lo harían los de otros lugares próximos a la costa, dejándolo completamente despoblado. En febrero de 1505, la reina Juana, necesitada de fondos, vendió Maro al secretario real Gaspar de Gricio; uno sus sucesores, Juan de Gricio, lo vendió al abogado de la Audiencia Real de Granada Felipe de Armengol, quien entre 1585 y 1586 construyó un ingenio azucarero que fue el origen de la actual población de Maro. 

 

Desde la finalización de la conquista del reino nazarí de Granada en 1492 la Corona tuvo que organizar la defensa de la costa en la que se situaba la frontera marítima.  Para ello se fueron dando una serie de disposiciones que culminaron en la Instrucción de 1497 en la que se diseñó el dispositivo defensivo de la costa del obispado de Málaga, haciéndose extensivo en 1501 a la del resto del reino de Granada. Entre otras cosas, se establecía una red de puestos de vigilancia costera denominados estancias, dotados de un determinado número de guardas, algunos de los cuales contaban con una torre vigía, mientras que otros carecían de ella.

 

En Maro, en las instrucciones de 1497 y de 1501 no se fija ninguna torre, pero se habla de una estancia, es decir, de un puesto de guardia, en la Peña Horadada de Maro. En la instrucción de 1497 se disponía que «en el peñón que es de aquella parte de Maro encima del río Guadalquibilejo a de haber dos peones por guardas»[1].

 

Entre 1502 y 1503 se decidió construir una torre junto a Maro, en el lugar en que se encontraba la estancia. Desconocemos la fecha exacta, pero antes del verano de 1504 el capitán general del reino de Granada, Íñigo López de Mendoza, II conde de Tendilla y I marqués de Mondéjar, había concertado su construcción  con el alarife Bartolomé Fernández[2]. No se hizo en ese momento, pues la despoblación que iba afectando a la zona había ocasionado la bajada en la recaudación de los impuestos con que se financiaban la construcción y el mantenimiento de las fortificaciones y torres de la costa, dándose prioridad a la reparación de las ya existentes. 



Entorno de la Peña Horadada



En julio de 1505, unos meses después de que el secretario Gaspar de Gricio tomara posesión de Maro, Tendilla se puso en contacto con él, comunicándole que «la torre que se ha de haser en la peña Horadada, cabe Maro, yo tenia dados X [M] maravedís para començalla antes que fuese vuestra Maro»[3]


Posteriormente, Tendilla acordó con 

«el alcaide de Maro, en nonbre del secretario Gaspar de Griçio, cuyo es el dicho lugar, para que, pagando los maravedís que costase haser vna torre en la ystançia de la Peña Horadada de la Rábita de Maro, pudiese gozar e gosase del salario de los ocho peones guardas de las estançias de la torre del Pino e de la dicha Rábita de la Peña Horadada de Maro»[4]

La torre ya estaba construida en octubre de 1509, por lo que podemos fechar su construcción  en el período comprendido entre julio de 1505 y octubre de 1509, asignándosele una guarnición de cuatro guardas.

 

A mediados del siglo XVI, en 1553, se le hicieron reparaciones, pero poco después, en 1555, se encontraba en muy mal estado. En la relación de las torres y fortalezas de la costa hecha ese mismo año, el visitador escribe: 

«La Torre de Maro visité y hallé todos los materiales al pie della y hallé muy maltratada y caydo lo alto. Y dormí una noche en el estançia. Y está  la torre, en que dormí el pie della en una choça porque está para caerse»[5]

 

En 1589, Alonso de Cárdenas, corregidor de Granada a cuyo cargo estaba la costa mientras se encontraba vacante la Capitanía General de la misma, relataba que 

«en la Villa de Maro, ques en el Partido de Bélez, está una Torre bieja para caerse donde se recoge la gente y señalado sitio para otra y si se hiziese podría costar seyscientos ducados y ayudarían a esta obra los que tienen yngenios de açúcar»[6]. 

En efecto, unos años antes, en 1582, Juan de Gricio, nieto de  Gaspar de Gricio, el primer señor de Maro, se había desprendido del lugar vendiéndolo a Felipe de Armengol, quien, como se ha dicho, decidió plantar de cañas sus ricas tierras y construir un ingenio azucarero. Parece, pues, que la construcción de la nueva torre se hacía más necesaria que nunca, ya que los intereses económicos del propietario del ingenio azucarero obligaban a redoblar la vigilancia y atender aún más si cabe a la seguridad de la zona; es por ello que el licenciado Armengol se debió mostrar dispuesto a colaborar con las autoridades comprometiéndose a sufragar una parte del coste de las obras. Fue así como se terminó construyendo la nueva Torre de Maro, abandonándose la anterior, muy ruinosa.



Ingenio de Maro


Podemos establecer con bastante aproximación la situación de la primitiva torre gracias a los datos que nos ofrece el capitán Antonio Moreno en la relación de la visita que hizo a la costa en 1567; la torre se encontraba entre la cala de los Lobos (hoy, playa de la Caleta) y la cala de los Turcos (como se ha dicho, actual playa de Maro) [7], es decir, al sur de la población, en el entorno de la llamada Casa de la Marquesa. Restos de la misma se podían ver aún en el siglo XVIII; así en la Relación de los puestos que ocupaban las tropas y milicias para prevenir el contagio en la costa del reino de Granada, hecha en 1729, se citan  la Puebla de Maro y  su torre «del Diablo, derrivada»[8], y en el Mapa de la costa del Reyno de Granada dividido en sus nueve partidos, levantado en 1761, se señala junto a Maro, en el lugar que hemos indicado, una «Torre cahída»[9]



Situación de la primitiva Torre de Maro, indicada en el mapa de 1761 como Torre cahida
 

El punto en que se sitúa la torre en la cartografía histórica citada está ocupado por la hoy abandonada caseta de Carabineros de Maro, construida en el siglo XIX para el Cuerpo de Carabineros, creado con el objetivo de perseguir el contrabando y asegurar el resguardo de las rentas públicas, y usada por la Guardia Civil a partir de 1940. Se encuentra, como la torre, junto a la caída al mar de las aguas del río de Maro en lo que se conoce como Chorrera de Maro. Debajo hay una oquedad o pequeño abrigo marino que justificaría el nombre de la Peña Horadada a la que se refiere la documentación antigua, topónimo que hoy no se conserva. Cabe suponer que, asimismo, la torre se construyó en el lugar en que se encontraba la llamada Rábita de la Peña Horadada (una rábita era un lugar de carácter religioso al que se retiraban hombres piadosos, a la vez que podía tener otros usos), como indica la documentación. Pero esto es algo que deberá confirmar la arqueología.



Punto en que el río de Maro, seco en el momento de tomar la fotografía, desemboca en el Mediterráneo, en una caída de agua, junto a la Caseta de Carabineros y de la primitiva torre


Parte de la Caseta de Carabineros de Maro
 



[1] (A)RCHIVO DE LA (A)LHAMBRA DE (G)RANADA. Leg. 58, fol. 8 v.

[2] SZMOLKA CLARES, J.; MORENO TRUJILLO, A. y OSORIO PÉREZ, M. J., Epistolario del Conde de Tendilla (1504-1506), 2 vol., Granada, Universidad de Granada, 1996, pág. 49.

[3] SZMOLKA CLARES, J. y otras, pág. 438. Carta dirigida a Gaspar de Gricio, fechada en Granada, el 27 de julio de 1505.

[4] BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA. Ms. 10.230, fol. 153 v.

[5] A.A.G. Leg. 20, doc. 38.

[6] (A)RCHIVO (G)ENERAL DE (S)IMANCAS. Secretaría de Guerra y Marina, leg. 254, doc. 268.

[7] (A)RCHIVO (G)ENERAL (M)ILITAR DE (M)ADRID. Colección Aparici, T.II., sig. 1-5-2.

[8] A.G.M.M. Colección General de Documentos, nº 3.902.

[9] Mapa de la Costa del Reyno de Granada dividido en sus nuebe partidos. (4º) Partido de Vélez que da principio en la Torre de Moya y finaliza en la del Cañuelo. S.a., s.l., Ca. 1761. CENTRO GEOGRÁFICO DEL EJÉRCITO, Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos,  nº 285.

viernes, 9 de febrero de 2024

Jorge Alaminos y su contribución a la Memoria de La Desbandá en Nerja


 

Jorge Alaminos, Memorial Málaga 1937. Propuesta de recuperación de la Memoria Histórica en el tramo de la antigua carretera Nacional 340 del barranco de Maro (portada)



A Jorge Alaminos, amigo y compañero, in memoriam

 

 

El día 9 de febrero de 1937, a las cuatro de la tarde, dos columnas, una de ellas motorizada, pertenecientes a las tropas fascistas italianas del Corpo di Truppe Volontarie (CTV), ambas al mando del coronel Mario Guassardo, alias Gusberti, entraban en Nerja[1]. Avanzaban por la carretera de la costa que unía Málaga con Almería por la que desde dos días antes un río humano de milicianos y civiles de la ciudad de Málaga y de otras localidades malagueñas y de provincias limítrofes huía, cortando el paso tras los últimos que habían logrado incorporarse a ella. Eran 150.000 hombres, mujeres y niños según el doctor canadiense Norman Bethune[2] (la cifra se eleva a 300.000, según últimas investigaciones[3]), quien en compañía de Hazen Size y Allen May se dedicó a trasladar a Almería en una ambulancia durante tres días y noches a cuantos pudo. Esta masa humana iba siendo bombardeada de manera implacable por la Armada sublevada desde el mar y ametrallada desde el aire por la aviación alemana e italiana, convirtiéndose la carretera en un gigantesco cementerio a cielo abierto.



Portada de la primera edición en inglés de la obra de Norman Bathune The crime on the road Málaga-Almeria, Publicaciones Iberia, 1937 (ejemplar conservado en la Biblioteca Nacional de España)



Desde un primer momento, por razones distintas, a ninguno de los dos bandos contendientes en la Guerra de España, el sublevado y el republicano, le interesó dar demasiada publicidad a este hecho, al que muchos se referían entonces como La Huía y hoy se conoce comúnmente con el nombre de La Desbandá. La información sobre lo que sucedió, inicialmente recogida por la prensa, fue menguando hasta convertirse en prácticamente irrelevante en el relato de la guerra que los vencedores iban imponiendo, quedando circunscrito su tratamiento al terreno del arte y la literatura. Pero en la década de 1980, en el departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Málaga se inició la investigación histórica del éxodo de la carretera de Málaga a Almería y a partir de entonces lo que se había ido ocultando durante mucho tiempo comenzó a salir a la luz con la publicación de libros y artículos y la grabación de entrevistas de supervivientes que contaban su experiencia en la «carretera». Se han grabado documentales y realizado exposiciones; se celebran conferencias y debates; se vienen realizando cada año marchas conmemorativas de homenaje a las víctimas que recorren la carretera entre Málaga y Almería o algunos tramos de ella; se han dedicado «lugares de memoria» para reconocimiento de este hecho que culminaron con la declaración de los tramos antiguos de la carretera N-340 Lugar de Memoria Histórica de Andalucía por Acuerdo de 20 de marzo de 2012, del Consejo de Gobierno. En definitiva, y en palabras de las historiadoras Lucía Prieto y Encarnación Barranquero, se ha ido construyendo «la Memoria de un episodio de la Guerra Civil española cuya trascendencia superó ampliamente el ámbito local», Memoria cuya construcción «tiene una dilatada trayectoria y se ha realizado a partir de la confluencia del compromiso del activismo memorialista y la investigación histórica»[4].



Cartel de la exposición La Desbandá, 1937. De Málaga a los Pirineos

 

En este contexto, la Asociación 'La Volaera' de Nerja, a propuesta y con el impulso de Jorge Alaminos Fernández, uno de sus socios fundadores, se incorporó al movimiento memorialista de La Desbandá. Él fue un entusiasta promotor de esta posición en el seno de las asociaciones a las que perteneció y un activo participante en todas las iniciativas que para el conocimiento y la difusión de La Desbandá y el homenaje a las víctimas de la «carretera» se han llevado a cabo en Nerja, en persona y poniendo su oficio, el diseño gráfico, al servicio de esta causa. 

 

Jorge Alaminos tuvo una conciencia social y política que le llevó a participar en diversos frentes, dentro y fuera de España, desde la militancia, la crítica, la denuncia y la reivindicación, con propuestas para cambiar el estado de las cosas. Sus diseños de portadas de libros y publicaciones, sus viñetas digitales impregnadas de crítica social y política, su participación en proyectos relacionados con la Memoria Histórica y con la conservación y valoración de los paisajes históricos y el Patrimonio Histórico y Cultural del municipio de Nerja, donde nació y vivió, entre otros muchos, dan prueba de ese compromiso.



Jorge Alaminos, portada de La guerrilla antifranquista en Nerja de José María Azuaga Rico, 1996


 

Ya en 1996 Jorge Alaminos había diseñado la portada del libro La guerrilla antifranquista en Nerja[5], obra del historiador José María Azuaga Rico, en la que se estudia el movimiento guerrillero que en la posguerra combatió en la sierra de Almijara y del que formaron parte destacados guerrilleros de Nerja, Río de la Miel, Frigiliana y Torrox. Muchos años después, en  2013, la Asociación 'La Volaera', fundada en marzo de 2011, que no era precisamente una asociación memorialista, sino para la conservación y difusión del Patrimonio Histórico, por iniciativa de Jorge Alaminos, decidió implicarse en actividades de Memoria Histórica que tuvieran relación con Nerja. Así, organizó la conferencia Resistencia y guerrilla antifranquista en Nerja, impartida por el ya citado historiador José María Azuaga Rico el 12 de febrero de aquel año 2013, en el Museo de Nerja, precisamente en los días en que se conmemoraba el episodio de La Desbandá. Jorge se encargó de diseñar la invitación y el cartel para la conferencia con unos elementos mínimos pero muy potentes tan característicos de toda su obra gráfica, que fueron el prototipo para la publicidad de todos los actos que a partir de entonces organizó la asociación. 



Jorge Alaminos, invitación de la conferencia Resistencia y guerrilla antifranquista en Nerja, organizada por la Asociación 'La Volaera' y pronunciada por el historiador José María Azuaga Rico el 12 de febrero de 2013 en el Museo de Nerja


 

El año siguiente, 2014, fue el primero en el que la Asociación 'La Volaera' tomó parte activa en las conmemoraciones de La Desbandá propiamente dichas, con la organización de las Jornadas 1937. Nerja en el camino de La Desbandá. Estas jornadas tuvieron lugar en el Museo de Nerja el día 7 de febrero con la conferencia del artista visual e investigador Rogelio López Cuenca Málaga, 1937, y el día 8 con la presentación del libro de José María Azuaga Rico Tiempo de lucha. Granada-Málaga: represión, resistencia y guerrilla (1939-1952)[6], cuya portada había diseñado Jorge Alaminos. 



Jorge Alaminos, invitación de las jornadas 1937. Nerja en el camino de la Desbandá, organizadas por la Asociación 'La Volaera' los días 7, 8 y 9 de febrero de 2014



Jorge Alaminos, invitación de la conferencia Málaga, 1937, organizada por la Asociación ´La Volaera' y pronunciada por el artista plástico e investigador Rogelio López Cuenca en el Museo de Nerja el día 7 de febrero de 2014



Las jornadas culminaron el día 9 de febrero con la celebración de la primera marcha por la antigua carretera N-340 desde Nerja hasta el barranco de Maro, en cuyo puente se rindió homenaje a quienes lo habían transitado en aquella dramática huida en 1937. Jorge diseñó toda la publicidad de los distintos actos de las jornadas y con Dori Castillo, usando una pequeña cámara fotográfica digital, realizó un vídeo del homenaje que tuvo lugar en el puente (pinchar aquí para ver el vídeo). En años sucesivos la Asociación 'La Volaera' organizó esa marcha y cuando dejó de hacerlo tomaron el relevo el Colectivo Feminista de Nerja, Izquierda Unida y Podemos, incorporándose también este año 2024 la Asociación 'Entre Cañas', continuadora de 'La Volaera', de la que Jorge fue también socio fundador y miembro activo hasta su fallecimiento el pasado 28 de enero.



Jorge Alaminos, invitación de la presentación del libro Tiempo de lucha. Granada-Málaga: represión, resistencia y guerrilla (1939-1952) del historiador José María Azuaga Rico organizada por la Asociación 'La Volaera' en el Museo de Nerja el día 8 de febrero de 2014



Jorge Alaminos formó parte de otros dos proyectos relacionados con la Memoria de La Desbandá, como autor o coautor y siempre como diseñador gráfico del material publicado. El primero fue el Memorial Málaga 1937. Proyecto de recuperación de la Memoria Histórica en el tramo del barranco de Maro de la antigua Carretera Nacional 340, presentado por la Asociación 'La Volaera' en 2016 y del que Jorge fue autor, una propuesta para el tramo comprendido en el Barranco de Maro, dado su alto interés histórico, patrimonial y paisajístico, y para su puesta en valor como Lugar de Memoria Histórica. En él se contemplaba la limpieza de los andenes y la reparación del firme del tramo de la carretera de 930 m de longitud, incluido el paso por el puente, y el establecimiento de una plaza-memorial en un ensanche del camino. 



Jorge Alaminos, invitación del acto de presentación del libro Espacio de Memoria democrática. Propuesta antigua CN-340 del barranco de Maro y proyección del documental Nerjeños en La Desbandá, celebrado en el Museo de Nerja el día 26 de enero de 2023


 

El segundo proyecto fue Espacio de Memoria democrática. Propuesta antigua CN-340 del barranco de Maro[7], un libro resultado de la colaboración entre la Asociación Cultural y Memorialista 'Entre Cañas' de Nerja y la plataforma Otro Maro y Nerja es posible con el alumnado de Proyectos I, grupo F de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada del curso 2020-2021, junto a docentes, colaboradores e investigadores de otras disciplinas, una publicación coordinada por Jorge Alaminos y el profesor de la materia José María Romero. En el proyecto se contempla una actuación en una primera fase sobre un segmento de 300 m de longitud, mínima y respetuosa con el entorno, consistente en la instalación de arcos vegetales, zonas de descanso, e intervención en el firme de la calzada y pretil del puente. Este proyecto y el libro-propuesta del mismo fueron presentados públicamente en el Museo de Nerja el día 26 de enero de 2023, acto en el que se estrenó el documental Nerjeños en La Desbandá, realizado por la Asociación 'Entre Cañas' con el testimonio oral de participantes en el éxodo de la carretera de Málaga a Almería en febrero de 1937.



Jorge Alaminos, Espacio de memoria democrática. Propuesta antigua CN-340 del barranco de Maro (portada)


 

La deuda que el movimiento memorialista en general y el de Nerja en particular tienen con Jorge Alaminos es impagable; estas líneas son solo un mínimo reconocimiento póstumo de la aportación siempre generosa de Jorge en la recuperación de la memoria de las víctimas de un episodio tan cruento y dramático de nuestra historia. No cabe duda de que sus trabajos cimentan e iluminan la Memoria de La Desbandá en Nerja y su recuerdo permanecerá siempre en quienes tuvimos el privilegio de trabajar a su lado.




Jorge Alaminos presentando el libro Espacio de memoria democrática. Propuesta antigua CN-340 del barranco de Maro en el Museo de Nerja el día 26 de enero de 2023



 



[1] NAVAS MUÑOZ, Antonio, «La Italia fascista en Málaga durante la guerra civil española: acciones militares y diplomáticas entre 1936-1937», Tiempo y Sociedad 65, 2017, pp. 65-128.

[2] BETHUNE, Norman, El crimen del camino Málaga-Almería, Madrid, Publicaciones Iberia, 1937.

[3] FERNÁNDEZ MARTÍN, Andrés y BRENES SÁNCHEZ, M.ª Isabel, 1937. Éxodo Málaga Almería. Nuevas fuentes de investigación, Málaga, Aratispi Ediciones, 2016.

[4] BARRANQUERO TEXEIRA, Encarnación y PRIETO BORREGO, Lucía (coords. y eds.), La Desbandá, 1937. De Málaga a los Pirineos (Catálogo de la exposición), Málaga, 2022, p. 33.

[5] AZUAGA RICO, José María, La guerrilla antifranquista en Nerja, Nerja, Izquierda Unida - Los Verdes - Convocatoria por Andalucía, 1996.

[6] AZUAGA RICO, José María, Tiempo de lucha. Granada-Málaga: represión, resistencia y guerrilla (1939-1952), Salobreña, Alhulia, 2013.

[7] ALAMINOS, Jorge y ROMERO, José María (coords.), Espacio de Memoria democrática. Propuesta antigua CN-340 del barranco de Maro, Nerja, 2022.

miércoles, 10 de enero de 2024

El ingenio Nuevo de Nerja o Nuestra Señora de las Angustias (1805-ca. 1827)




Restos del ingenio Nuevo o Nuestra Señora de las Angustias de Nerja 



En la primera quincena del mes de diciembre de 2023 se detectó la caída parcial de los restos que se conservan de una antigua construcción de carácter preindustrial situada en Nerja, en las proximidades del puente Viejo sobre el río Chíllar. Estos restos consisten en la parte superior de un muro de mampostería revocada orientado al suroeste en el que se abren cinco vanos de distinto tamaño, hoy cegados, con arcos y jambas de ladrillo. Formaban parte de una crujía actualmente terraplenada sobre la que en su lado noroccidental se alza un gran arco perteneciente a una atarjea que debía surtir de agua al edificio para su funcionamiento. La parte caída pertenece al mayor de los arcos, una de las jambas y un trozo del muro en que se inscribe. 




Parte caída de los restos del ingenio Nuevo 


Parte caída de los restos del ingenio Nuevo antes de su derrumbe

 

En una estela informativa instalada junto a la atarjea en el año 2005 se indica que esos restos pertenecen al ingenio San Miguel, un establecimiento que a finales de 1867 estaba preparado para funcionar como ingenio azucarero por transformación de un molino harinero preexistente adquirido por el industrial nerjeño Miguel González Sánchez. Hasta entonces, en todas las publicaciones en que se incluían los ingenios y fábricas azucareras de Nerja, se daba por sentado que este era el ingenio llamado San Miguel y yo mismo así lo creía. Sin embargo, la documentación de archivo que consulté para escribir La industria azucarera en Nerja y Maro[1] contradecía esta afirmación, pudiendo comprobar que no era esa la ubicación del ingenio San Miguel, que en realidad se encontraba en la margen opuesta del Chíllar, a algo más de un kilómetro río arriba, junto a la cañada de las Minas, lindando con el término municipal de Frigiliana, sino la de otro más antiguo cuya existencia era desconocida hasta entonces por historiadores e investigadores. Se trataba del denominado ingenio Nuevo, así llamado en los documentos de la primera mitad del siglo XIX, aunque su nombre oficial era ingenio Nuestra Señora de las Angustias, denominación que no debe confundirse con la de la fábrica azucarera homónima construida posteriormente, en 1864, junto a la ermita de la patrona de Nerja.




Inmueble en el que estuvo el ingenio San Miguel

 

En 1805 funcionaba en Nerja un ingenio de azúcar construido en 1593 en la margen derecha del río Chíllar por el malagueño Juan de Briones. Era el único existente en la localidad y no tenía un nombre específico; simplemente era conocido por ingenio de Nerja. Desde su fundación, el ingenio había pertenecido a un número considerable de propietarios que se fueron sucediendo al frente del mismo, todos ellos oriundos y vecinos de otros lugares. En 1804 sus dueños, los comerciantes malagueños  Pedro Fisson y Gregorio Martínez, lo vendieron a tres vecinos de Frigiliana, provocando que un grupo de cosecheros de Nerja, miembros de la élite social y política constituida en el pueblo ejercieran el derecho de tanteo para hacerse con el ingenio. Finalmente no lo consiguieron y un año después, en 1805, estos labradores de Nerja decidieron emanciparse de la servidumbre que constituía moler la caña en un establecimiento en manos de naturales del vecino pueblo de Frigiliana y por cuya propiedad habían litigado, asociarse y edificar un ingenio para moler su propia caña, convirtiéndose ellos mismos en empresarios. 



Ingenio Viejo o San Antonio Abad


Así nacía el ingenio Nuevo, como alternativa al Viejo (posteriormente llamado San Antonio Abad). Este ingenio iba a suponer una seria amenaza para los dueños del antiguo que veían cómo podían derrumbarse los cálculos sobre las ganancias que esperaban obtener al perder el monopolio de la fabricación del azúcar en Nerja y tener que compartir con él las cantidades de caña a moler en cada temporada.

 

El ingenio se levantó extramuros, frente al ingenio Viejo, en terrenos situados en la margen izquierda del río Chíllar que constituía uno de sus límites, lindando por otros lados con la cuesta del Ingenio, la acequia del Pueblo y hazas de riego pertenecientes los dueños de aquel. Sus fundadores fueron José López Mariscal, José Garzón, Ramón García de Valdivia, Francisco José González, José del Pino, Miguel García Aura, que sería su administrador, Fernando González, José Joaquín García y Miguel García Caparrós, vecinos de Nerja, y Sebastián Herrero, vecino de Frigiliana. Casi todos ellos formaban parte de las fuerzas vivas locales y de la comarca, como Francisco José González, que era alcalde de Nerja entre 1804 y 1805[2] y desempeñaría un destacado papel en la producción azucarera de Nerja y Maro durante la primera mitad del siglo, o como José López Mariscal, síndico personero de Nerja en esos mismos años y socio fundador de la Sociedad Económica de Amigos del País de Vélez-Málaga[3].

 

Al año siguiente, en 1806, una vez construido el ingenio, los diez asociados constituyeron oficialmente una sociedad y acordaron una serie de condiciones de obligado cumplimiento para todos los socios[4]. Los interesados «con el fin de fomentar las fábricas de este reino, los reales intereses y beneficiar a los labradores de azúcares de esta citada villa, como así mismo por su propia utilidad», se habían asociado el año anterior y «por décimas partes contribuyeron a la construcción de una nueva fábrica ingenio de azúcares en el término de ella, nombrada Ntra. Sra. de las Angustias».  Cada socio debía disponer de un mínimo de 20 marjales de regadío propios o arrendados plantados íntegramente de caña por un plazo de seis años que estaba obligado a moler exclusivamente en el nuevo ingenio y contribuir a partes iguales en todos los gastos del ingenio, pago de salarios, adelantos dinerarios a los labradores, etc.



Arco de atarjea y muro del ingenio Nuevo



A partir de 1807 varios socios pusieron en venta la parte del ingenio que les correspondía. No conocemos el motivo exacto de estas deserciones, pero en unos comienzos en que los gastos pudieran haber sido mayores que los beneficios es fácil imaginar que tras esa decisión seguramente se escondiera la falta de liquidez que les impedía hacer frente a los compromisos contraídos, sin excluir la coyuntura de los años difíciles de la Guerra de la Independencia, algunos de los cuales Nerja estuvo ocupada por las tropas napoleónicas[5].

 

Sin embargo, los dueños del ingenio Viejo nunca abandonaron la esperanza de eliminar la competencia del Nuevo y en cuanto se presentó la oportunidad fueron comprando las partes de los socios, abandonándose la molienda de cañas, de forma que en la década de 1820, con seguridad antes de 1827, debieron dar por concluida la operación cerrando el ingenio que, abandonado, pronto se convirtió en una ruina[6]. En 1858 María Antonia Herrero Navas, hija y heredera de uno de los propietarios del ingenio Viejo, ya entonces denominado San Antonio Abad, a quien había correspondido en herencia la finca y el inmueble, legó en su testamento los restos del ingenio a dos sobrinos suyos «un huerto de tierra de riego [...] en que se incluyen dos cuadros de torreones derruidos, ruinas del ingenio Nuevo que fue de esta villa, metidos en labor»[7].



Fotografía aérea, en color verde la situación de los restos que se conservan del ingenio Nuevo de Nerja



Los únicos documentos que se conservan sobre este ingenio son las escrituras arriba mencionadas, no habiendo llegado a nosotros ninguna descripción del ingenio ni inventario de sus pertrechos, tampoco documentación relativa a la producción de azúcar, libros de cuentas, etc. Es probable que toda esa documentación se perdiera con el paso del tiempo o fuera destruida por sus últimos propietarios una vez clausurado el ingenio y condenado a su desaparición. La escasa pero valiosa documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga y en el Archivo Municipal de Nerja y los restos arquitectónicos que aún pueden verse son lo único que nos queda del que fuera el primer establecimiento azucarero de Nerja fundado por labradores locales con la idea de competir con el entonces más que bicentenario ingenio Viejo y acabar con el monopolio que ostentaba en la fabricación del azúcar. Fue, además, la primera de una serie de azucareras que empresarios nerjeños o de familia nerjeña en su mayoría construyeron en su pueblo: la fábrica San José (1864), posteriormente adquirida por Larios; la fábrica La Independencia (1881), también conocida como fábrica de los Cangrejos;  la fábrica de miel de caña El Progreso (1886)  y la fábrica de miel de caña RIFOL (1940), de corta vida la mayor parte de ellas y ensombrecidas por el dominio que la casa Larios ejerció en el sector.


 

 



[1] CAPILLA LUQUE, F., La industria azucarera en Nerja y Maro (I). Los ingenios preindustriales, Vélez-Málaga, Libros de la Axarquía, 2016, y La industria azucarera en Nerja y Maro (II). Las fábricas, Libros de la Axarquía, 2017.

[2] Archivo Histórico Nacional. Consejos, leg. 32.138, exp.25.

[3] MONTORO FERNÁNDEZ, F., La Sociedad Económica de Amigos del País de Vélez-Málaga (1783-1822), Vélez-Málaga, 1999, pág. 213.

[4] (A)rchivo (H)istórico (P)rovincial de (M)álaga. Leg. P-4.736, fols. 129r-130v y 140r-140v.

[5] A.H.P.M. Leg. P-4.732, fols. 253r-255r.

[6] MIÑANO Y BEDOYA, S., y LÓPEZ DE VARGAS-MACHUCA, T., Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal, T. VI, Madrid, 1827. La voz ‘Nerja’ de este diccionario solo recoge un ingenio en la localidad, sin duda el Viejo, y otro en Maro, por lo que debemos entender que el ingenio Nuevo ya no funcionaba.

[7] A.H.P.M. Leg. P-4.777, fols. 416r-429v y leg. 4.780, fols. 715r-720r.